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domingo, 25 de octubre de 2009

CUAUHTÉMOC

El tlatoani o señor mexica Cuauhtémoc fue el último emperador de México-Tenochtitlán y el último de los hijos de Ahuizótl, octavo rey de México, y de la princesa de Teyacapatzin.Se cree que nació en el año 1496, en el 4 Técpatl del calendario indígena. A un lado de la cuna de esteras o petates se colocaron el escudo y las armas del padre, simbolizando el nacimiento de un varón, cuyo destino fue la guerra.La sacerdotisa-partera, después de pronunciar las palabras de salutación, cortó el ombligo del niño y lo enterró en el campo. Curiosamente en el año 4 Técpatl, las crónicas indígenas registran haberse registrado un eclipse solar, mismo que tuvieron por mal agüero.Ahuízotl convocó a los augures para que, de acuerdo con la fecha y hora de nacimiento, consultaran en el Tonalpohualli o libro de los adivinos cuál sería la suerte del pequeño. Lo bañaron con las aguas de la madre Chalchiuhtlicue, para purificarlo y limpiar su corazón y le impusieron el nombre de Cuauhtémoc, cuyo significado es "Águila que Desciende".En 1502 ó 10 tochtli murió Ahuizótl, dejando al pequeño Cuauhtémoc, de apenas seis años de edad, al cuidado de su madre. La alimentación del niño se reducía a tortilla y media de maíz.Como muestra de humildad, acudía al tianguis o mercado de Tlatelolco a recoger los granos de maíz y frijoles que los comerciantes dejaban regados en el suelo. Se internaba en el bosque para cortar leña y carrizos para encender el fuego de su hogar y remaba lago adentro para pescar juiles, peces blancos y truchas de la laguna.A los 15 años, Cuauhtémoc ingresó al Calmecac, templo-escuela de ciencias, artes y religión. Ahí endureció su cuerpo a base de severas prácticas: barría el templo, encendía el bracero divino con la leña que cortaba en el bosque y, con devoción, sahumaba a sus dioses.Dormía en el piso para evitar las tentaciones carnales, se bañaba con agua fría del estanque y en ocasiones ayunaba hasta la media noche. Siempre hacía oración y se punzaba el cuerpo con espinas de maguey.La primera participación militar de Cuauhtémoc fue en la guerra para conquistar los señoríos de Oaxaca y en las Guerras Floridas llamadas Xochiyayáotl. En 1515, el supremo señor de México, Moctezuma Xocoyotzin elevó a Cuauhtémoc al rango de tecuhtli y se convirtió en señor de Tlatelolco.En el fatídico año de 1519, desembarcó en costas del Sureste mexicano el conquistador español Hernán Cortés. Moctezuma murió el 29 de junio de 1520 y su lugar lo ocupó Cuitláhuac.Cuauhtémoc participó en la defensa de Tenochtitlan la noche del 30 de junio de 1520, cuando Cortés y sus hombres fueron derrotados por los mexicas. Después de la muerte del emperador Cuitláhuac –contagiado de viruela por uno de los soldados españoles–, en enero de 1521, Cuauhtémoc fue entronizado como emperador de México. Coanacochtzin y Tetlepanquetzaltzin lo coronaron.Los señores de Texcoco y Tacuba abrieron el cortejo que lo condujo a la pirámide de Huitzilopochtli. Ahí, Cuauhtémoc fue ataviado de manera especial: se le tiñó el cuerpo de negro y ungido con las aguas sagradas se le dotó con los símbolos mágicos de inmunización y poder. Por último, fue cubierto con una manta pintada con cráneos y huesos, símbolo de la Tierra.Cuauhtémoc se casó con la viuda de Cuitláhuac, llamada Tecuichpo –hija de Moctezuma y quien también fuera mujer de Cortés, a la muerte de Cuauhtémoc–. Mientras esto ocurría, el 8 de julio de 1520, Cortés establecía una alianza con los tlaxcaltecas; en Tlaxcala, el conquistador improvisó un astillero y ordenó la construcción de 13 bergantines, con los que regresó a Tenochtitlan, con el único fin de conquistarla.Tenochtitlan fue sitiada y Cortés envió a Cuauhtémoc un mensaje exhortándolo a rendirse, ofreciendo a cambio perdonarle la vida y dejarlo gobernar México. El rey mexica contestó que la respuesta de paz la daría tres días después. Cuenta la crónica que ante el silencio de Cuauhtémoc, quien no contestó, Cortés ordenó a Gonzalo de Sandoval que atacase el sitio en donde se encontraba Cuauhtémoc con los bergantines construidos en Tlaxcala.El emperador mexica, junto con su familia, abordó una canoa, llevando con él un cargamento de oro y joyas y se internó en el lago. Sandoval lo descubrió e inmediatamente le ordenó a García Holguín que lo alcanzara. Al apuntarle con su ballesta, Cuauhtémoc pidió que no disparara; dijo ser el rey de Tenochtitlan y le rogó no dañar a su mujer y familia, así como tampoco tomar sus pertenencias.Cuauhtémoc fue entregado a Cortés y la Gran Tenochtitlan cayó bajo la lluviosa noche del 13 de agosto de 1521. Cortés codiciaba el tesoro de Moctezuma Xocoyotzin y creyendo que Cuauhtémoc lo tenía oculto, lo atormentó vertiéndole aceite caliente sobre los pies.Transcurridos tres años, el 24 de octubre de 1524, Cortés partió hacia las Hibueras (Honduras), llevando con él a Cuauhtémoc y a Tetlepanquetzal, señor de Tacuba. El conquistador, incómodo por el recibimiento que los pobladores dieron al verdadero emperador, temió alguna sublevación en su contra. Para evitarlo, ordenó que ambos señores fuesen ahorcados, colgándolos de una ceiba, el árbol sagrado de los mayas.El último emperador mexica falleció en Itzamkanac, estado de Yucatán, la noche del 28 de febrero de 1525, y con ello el esplendor mexica se opacó.Obras Consultadas-Toscano, Salvador, "Cuauhtémoc" en Genios y Líderes de la Historia; México, Promociones Editoriales Mexicanas, 1980, pp. 9-127.Autor: Rocío Elena Hamue MedinaEste contenido es propiedad del Sistema Nacional e-México

UNA HAMBURGUESA CONFUSA

Hace tiempo, en uno de esos días ajetreados, que por falta de tiempo mi esposa no tuvo oportunidad de preparar la comida, de tal forma que me invitó a comer una hamburguesa al restaurante Karl’s Jr., aprovechando que yo aún no lo conocía. Salimos de nuestro trabajo y nos dirigimos hacia allá, pedimos nuestra orden y nos sentamos frente a frente en nuestra mesa a esperar nuestra apetitosa comida.

En cuanto nos llevaron la orden, hambriento tomé mi hamburguesa, iba apenas a darle la primera mordida, cuando de pronto se acerca a la mesa una guapa mujer de piel morena clara, alta, delgada, de ojos azules, saludando a ambos y con una actitud muy familiar se dirige hacia mí y me dice... ¡Levántate!

Me quedé como menso con la hamburguesa cerca de mis dientes, no sabía qué hacer, ni qué decir, sólo volteé a ver a mi esposa que únicamente sonreía. Pensé que era alguna pariente, alguna vieja loca o alguien que deseaba hacerme una broma. Sin embargo, mi cerebro se volvía loco tratando de ubicar a esta imperante mujer.

¡Levántate! ¿Qué te pasa?...
Atónito, volteando hacia un lado y hacia otro, con la mirada pedía ayuda a mi mujer para salir del embrollo.

De nuevo, la delgada mujer utilizando con energía la función apelativa, ordenó imponentemente ¡Levántate y dame un abrazo! ¿O es que ya no te acuerdas de mí?

Yo con una risita nerviosa, para darle gusto y ponerle fin a esa difícil situación, y esperando que me dejara comer, dejé mi hamburguesa sobre la mesa, me puse de pie y le di lo que ella pedía… Un afectuoso pero forzado abrazo.

Regañándome de nuevo me dice amorosamente… ¿Qué ya no te acuerdas de tu maestra del Colegio Cristóbal Colón?... ¡Soy tu maestra Aurora!

Fue entonces cuando mi mente comenzó a fluir y comencé a armar el rompecabezas, me sentí halagado por el detalle y no sabía si agradecerle por quitarme esos veintinueve años de edad.

Pude por fin responder de la siguiente manera… Maestra, creo que me está confundiendo con mi hijo Emilio.

Sin saber qué hacer, ni qué decir, avergonzada, su cara pasó por todos los colores existentes. Sólo se concretó a pedir disculpas, se despidió y se retiró rumbo al sanitario. Tal vez esperó allí hasta que nos fuéramos, porque no la volvimos a ver.

viernes, 13 de marzo de 2009

UNA PEQUEÑA CIRUGÍA ESTÉTICA



Hoy de nuevo he cambiado de dueño, estoy a la expectativa pues no sé cómo me tratarán, ni cuanta gente tendré que transportar diariamente. No es ésta la primera vez, soy un poco vieja, he tenido algunos dueños, y éste no tarda en comenzar a soñar; le pondré esto y aquello, cambiaré su color, su sonido; le quitaré... bueno, ya lo oiré en cualquier momento.

Empiezo a sentir miedo, este nuevo dueño ha dado unos acelerones que hicieron temblar toda mi carrocería y toser a mi carburador. Hizo chillar mis llantas y de repente me dirigió hacia una de las más empinadas y tendidas cuestas de la ciudad; me obligó a subir a una velocidad de cincuenta y cinco kilómetros por
hora; estuve a punto de escupir en pedazos mis pistones, ¡pobre
motorcito mío!, esto no ha sido nada, podría perdonarle todo este maltrato, lo peor fue que de regreso a casa me llevó con, el hacedor de milagros según él, su carrocero de cabecera.

Escuché con mucho cuidado todo lo que decían, esto incrementó mis temores, pues pidió a su milagroso carrocero que amputara la parte central de mi carrocería, ¡qué horror!, me llamó larga y estorbosa. Además de las humillaciones tendré que soportar el corte de la sierra eléctrica con sus filosos dientes de carbón y el molesto tallado de las lijas.

Déjemela, dijo don Javier, se la tendré como nueva en una semana.

Está bien, contestó mi nuevo dueño, nos veremos pronto.

Antes de retirarse, se sentó al volante y comenzó a platicarme, dijo que nadie iba a quererme igual, porque sería su obra maestra, me convertiría en la minivan más mini que hubiese conocido, serás única, dijo; blanco capacete y azul lo que resta de tu cuerpo ¿te parece?. ¡Wahoo! Intenté exclamar, me gustó la idea.
Mi nerviosismo desapareció, pues valía la pena el sacrificio. Me sentí mucho mejor cuando prometió no forzarme más de esa manera, pues sólo estuvo probándome.

Quedé conforme, estacionada en mi hospital, donde me practicarían la cirugía estética reconstructiva, pensando en cómo quedaría con mi intervención quirúrgica. Segura de que en verdad sería la miniminivan más original y especial y que además tendría un nuevo dueño que platicará conmigo, que me cuidará y me querrá por siempre.

jueves, 12 de marzo de 2009

UN VIAJE SIN MEMORIA






Rodeado de gente, recostado en una cama ubicada en una habitación totalmente desconocida, llena de personas que por más que intento identificar, no logro hacerlo.

Aturdido y desconcertado, no sé qué ha pasado. Ignoro quien soy, pero estoy totalmente revolcado y con la ropa hecha jiras. Entre furiosa y preocupada se me acerca una mujer que dice ser mi madre, sorprendida exclama: ¡Está volviendo en sí! ¡Gracias Dios mío!, oigo otra voz femenina, creo que es mi tía Felipa que dice: ¡dénle agua con azúcar! ¡agarró un mal aire!


Pareciera que todo el barrio se reunió por satisfacer su curiosidad, el morbo, y ver de cerca el insólito y singular espectáculo para enterarse de viva voz de lo sucedido.

Azorado, aturdido y semiconsciente, me subieron en un automóvil con dirección hacia el hospital civil. Antes de llegar al nosocomio, mi cabeza empieza a aclararse y las ideas comienzan a fluir de nuevo en mi cerebro.

¿Pero qué hacía yo trepado en un camión, si a mis primos, a mi hermano y a mí nos habían mandado a matricularnos a la escuela?

Felices por haber pasado de año escolar, una vez inscritos, jugamos un rato en la escuela con nuestros respectivos compañeros. Se llegó la hora y emprendimos el regreso a casa. Mis primos y mi hermano, eran más temerarios y vagos que yo, no temían a los castigos de su madre, pero yo sí. Pues la mía parecía que me estaba cobrando todo lo que le hizo mi padre desde que se separaron, por el sólo hecho de ser el más parecido a él. Ese pequeño detalle siempre me trajo bastantes problemas, y sí, sin deber nada. Creo que estaba pagando todo lo que él hizo.

Vivíamos a sólo seis cuadras de la escuela. A mis queridos parientes se les ocurrió pedir un aventón al repartidor de refrescos de las marcas “Misión y el quita sed Squirt” aunque yo no estaba del todo convencido. Él aceptó de muy buena gana y con toda la buena intención de hacer el bien a unos niños aparentemente cansados. Parados sobre una especie de estribo en la parte posterior del camión, yo, agarrado con uñas y dientes empecé a sentir que la velocidad se incrementaba cada vez más, al mismo tiempo mi corazón bombeaba más sangre que de costumbre, sentía que se me salía. El paisaje pasaba ante mis ojos vertiginosamente, peor que cuando Luis, hijo del dueño de la tienda y por lo tanto el niño rico de la cuadra, me había paseado por primera vez en la parrilla de su bicicleta.



El vértigo se apoderó de mí. De pronto vino a mi mente la imagen de mi madre como si estuviera en una película, con su cable preferido en la mano, lista para comenzar a propinarme la cueriza del día y profiriendo la sarta de gritos y amenazas de costumbre. Comencé a sentir la santa golpiza.

El camión no se detenía y parecía que notenía intención de hacerlo. Pasó de largo la calle donde yo vivía, ignoraba dónde y cuando se detendría. De repente dije: ¨ Aquí me bajo ¨ y sin pensarlo mucho lo hice, ignoraba que pararía en la tienda del Chaparro que estaba en la siguiente cuadra. No me importó que el camión estuviese en movimiento, era preferible el aterrizaje suicida al enfrentamiento con mi madre. Rodé no sé cuantos metros como un costal de huesos, dicen los que me vieron. Por fortuna no tuve fracturas, sólo raspones y la pérdida inmediata de la memoria; inconsciente, trastabillando, caminaba por el medio de la calle, como si estuviera drogado o ebrio. Ignoro cómo caminé las dos cuadras que me faltaban, llegué a mi casa por instinto o por pura inercia.

Héme aquí, semiconsciente, aturdido sin saber aún quien soy, en el automóvil con destino al hospital civil para un reconocimiento médico, acompañado de José Emilio, mi hermano protector y de mi cuñado, quienes se esfuerzan en hacer intentos por que recupere mi memoria y tratando de aleccionarme para que declare en favor del conductor del camión, quien había sido detenido por causa de mis temores e imprudencia pueril. Y pensar que gratis y de tan buena gana nos había transportado.

Ahora mientras mis recuerdos se asientan me percato de no tener fractura alguna, mas temo que mis huesos no soporten una golpiza al llegar a casa, pues la imagen que causó el evento se ha vuelto a presentar en mi cabeza.

NO LO INTENTARÉ DE NUEVO



Mis fuerzas se debilitaron hoy. Salí al exterior y me llevé la sorpresa más grande de mi larga existencia, pues creí que todas las criaturas eran iguales a mí, o que yo era similar a ellas.
Me equivoqué, hoy me he dado un tope con esta cruda realidad; al escoger y entrar por pura curiosidad en este ser tan lleno de amargura, Sentí que hasta los electrones de mis átomos iban a estallar.
¡Qué cruel es la vida! ¿cómo puede existir este sentimiento tan negro que tanto ha dañado a este ser? con toda una apariencia de amabilidad y capacidad para proporcionar afecto. Desde aquí, en su interior, siento como transpira hiel a través de todos sus poros, al ver satisfechas a las personas que lo rodean. Percibo su pensamiento como un eco constante cuando reclama... ¿Por qué son felices?, ¿por qué tienen todo lo que yo no tengo?,
¿Por qué he de soportar verlos tan alegres sin haber motivo alguno? Me sentí confundido al notar el tono tan fuerte de amargura de estos pensamientos, y al ver que todas las células que me rodeaban se tornaban de color grisáceo. Medroso, emprendí inmediatamente la huida de ese corrompido ser.
Casi apagado, luchando por evitar el contagio, mi fuerza era muy débil. Una vez fuera de él, fui recuperando lentamente la energía.

No satisfecho con esa experiencia tan negativa, me aventuré a viajar en otro ser, uno muy diferente en todos las aspectos. Ya en el interior de este otro organismo, sentí que todo estaba mejor, mi fuerza se recuperaba casi en su totalidad, este cuerpo no carecía de nada, aparentemente todos sus componentes estaban en su lugar, pues no se sentía ninguna vibración negativa, todo era una total calma. Pero qué decepción me llevé, éste era un ser totalmente inconsciente, no le afectaba nada, no adolecía, no gozaba (cabe aclarar que no era autista), pero no medía las consecuencias de su irresponsabilidad, era incapaz de ver el futuro, pues no estaba dispuesto a participar en nada que le comprometiera, a pesar que todos se lo advertían; fue una experiencia patética.
Decidí de inmediato abandonar ese cuerpo y no volver a viajar de nuevo en cuerpos extraños, que sólo consumen energía de otros. Bastó estar en el ser de la amargura y en el gran parásito humano para no repetir esta aventura que sólo gastó mis energías.

SIN AMO Y SIN DUEÑO



Soy un espíritu solitario encerrado en un mundo etéreo. Después de un tiempo decido salir al exterior. Todo es luminoso y de colores vivos. Poco a poco mi actividad molecular se incrementa cada vez más. Por fin logro atravesar las paredes, las cosas y los seres, ¨ soy una rara pero gran energía ¨ Hoy he elegido e intento quedarme hospedado en este ser, ya que observo que no conoce ni odio ni malicia; tiene mirada tierna y dulce, es un poco torpe pero es el ser perfecto.
Comienzo a viajar por su interior, me deslizo por su torrente sanguíneo, ¡que curioso, me siento integrado a él! El torrente me arrastra con una velocidad extrema, me deslizo precipitadamente y he tomado una vía que me lleva directamente a su sentido de la vista, experimento la sensación de cómo mis sentidos se empiezan a transformar, ¿será que estoy encarnado en uno de sus ojos? Veo todo de distinta forma, los colores se han transformado y reducido a sólo dos, blanco y negro. Mi oído es maravilloso, percibo hasta los pensamientos, siento la bondad, el miedo, la tristeza, pero también la maldad.
Comienzo a tener un hambre atroz e insaciable, sé que debo hacer algo para satisfacerla. Mi conciencia comienza a integrarse a la realidad.

Pero... ¿Por qué me patean? ¿por qué me corren? ¿Por qué pagan mi afecto y mi agradecimiento con esa maldad? Tengo hambre y estoy sediento sólo pido algo de comer. Les aseguro que sé defender lo que considero mío, sé amar y soy el fiel amigo que todos quisieran tener. A menos que sea por mi calidad de vagabundo. No agravio a nadie, soy callejero pero noble, no tengo amo, no tengo dueño pero este destino me ha dejado atrapado en este débil cuerpo, soy sólo un buen perro.

lunes, 9 de marzo de 2009

UN DULCE SUEÑO DE AMOR



La tarde caía aceleradamente. El cielo nublado hacía parecer que la noche llegaba muy diferente a las de otros días. Cansado del arduo trabajo salí rumbo a mi casa con un hambre atroz. Mi esposa me esperaba con una cena especial, la mesa con un par de velas encendidas, y adornada con unas flores exóticas, parecía como si las hubiera encargado de Chiapas o por esos rumbos especialmente para esa noche. Al entrar a casa me quedé atónito preguntándome ¿Dónde estoy? ¿Se iría la luz? Llegué a pensar que tal vez mi mujer esperaba a otro, porque en verdad era la primera vez que mis ojos veían ese espectáculo, al menos en mi casa.Yo no salía de mi estado de estupefacción. Mi esposa poco delicada por cierto, con todo su amor me dio un fuerte pellizco como para llamar mi atención. Fue entonces cuando reaccioné y caí en cuenta de qué se trataba. Era la celebración de nuestro décimo aniversario y yo ni en cuenta. Un poco molesta (bueno casi no se le notaba pues es su estado normal) me arrastró hacia la mesa, me sirvió en un plato casi del tamaño de una palangana, repleto de una sabrosa comida hecha especialmente para mí. Con un tono autoritario como cuando una madre molesta le dice su hijo, expresó… ¡¡¡Y te lo tragas todo!!! Su expresión retumbó dentro de mí haciéndome un nudo en la garganta, haciéndome casi imposible deglutir el alimento. Sentía hambre, sí, pero ya era tarde y me sentía muy cansado, además estaba seguro que me causaría una indigestión, no tenía elección, era eso o tal vez una paliza de parte de ella. No era la primera vez y ni cómo negociar, había olvidado esa fecha tan importante para ella.Cómo me hubiera gustado que me dejara tener un perro dentro de la casa, así hubiera compartido un poco de esa comida sin que ella se diera cuenta. Casi terminaba, pero sentía que el estómago me reventaba y los ojos se me saltaban. Le dije… amor… me estoy ahogando, estoy muy lleno. Amorosa me responde… ¡Está bien! Amorcito, y en lugar de acercarme un vaso con agua, comienza a pelar un plátano, me lo avienta y me dice…¡¡ Trágatelo pa’ que resbale!! No me quedó más que decir ¡Sí, mi amor!!De ahí, directo a la cama, apenas me desvestía cuando quedé inconsciente por el agotamiento del trabajo y el peso de la comida. Caí en un sueño profundo y comencé a soñar, recuerdo vívidamente cada escena, cada movimiento (caso insólito nunca he recordado un sueño), pero esta vez fue especial.Mi peso era tan ligero, que podía sentir cómo el viento me levantaba… Me había convertido en un verdadero Hombre Mosca, como aquél que trepaba la iglesia de mi pueblo, en el Estado de Sinaloa cuando yo era un niño.Comencé a trepar una de las paredes, pero caso curioso, no pesaba nada, sin embargo, trepar me costaba mucho esfuerzo. A pesar de todo era divertido, pues podía ver a la gente que había quedado abajo. Cada vez me resultaba más difícil, me dolían las yemas de los dedos, las uñas se me doblaban hacia atrás, pujaba por tanto esfuerzo, pero estaba a punto de llegar hacia la torre que trepaba. Comencé a escuchar gritos. Al principio se escuchaban muy lejanos y poco a poco fueron aumentando la intensidad. Sentí cómo se rompían mis tímpanos por ese estruendoso y desagradable grito que me hizo perder el equilibrio y me hizo caer hasta el suelo. Sofocado, casi sin poder respirar, abrí mis ojos. ¡Vaya sorpresa! Era mi mujer que me gritaba ¡Despiértate inútil! ¿Qué haces trepando las paredes? ¡Ya deja dormir!Apenado, bañado en sudor y con mis uñas rotas, pero satisfecho porque había trepado la pared (circunstancia que no lograría estando despierto) volví a conciliar el sueño.Todo era diferente, mi cuerpo no respondía, me sentía como una estatua de piedra, caminaba con muchos esfuerzos, no sabía a dónde me dirigía. A punto de soltar el llanto por la desesperación y el dolor de mis miembros, quería gritar pero mis gritos no salían de mi garganta, sólo ruidos raros. En esa desesperación pude emitir algo así como un grito ahogado pero no hubo respuesta alguna. De pronto sentí un espasmo, un fuerte dolor en la parte posterior de mi cabeza, un dolor que no era interno. Sentí como si alguien me hubiera golpeado, pero no había nadie en mi derredor. Sentía correr chorros de sudor por mi espalda. De pronto, otro espasmo, pero ahora era en mi frente. Comencé a escuchar a lo lejos una voz infernal que volvió a paralizarme, decía mi nombre y el calificativo de inútil. Poco a poco comencé a ver, pero todo era oscuro. Me toqué la cara y la cabeza y sentí algo viscoso. No me explicaba dónde estaba ni qué me escurría por la parte superior de mi cuerpo. Recuperé mi conciencia con los gritos de mi histérica mujer. Me encontraba inmóvil parado en el umbral de mi puerta. Mi mujer quería dormir y yo no la dejaba. Me había descalabrado con cada uno de sus zapatos. Aún resuena en mi descalabrada cabeza su último grito… ¡¡¡ Qué te pasa!!! ¿No me dejarás dormir? ¿Qué haces ahí parado, a dónde vas?Con todo el temor del mundo puede hilar unas palabras… Perdona mi amor... sólo voy al baño.

EL ACCIDENTAL INICIO DE UN PROCESO DE LUZ



Quién iba a pensar que por un simple accidente la solución llegaría a su destino. Cansado de vivir la vida que llevaba, hizo una pausa y se dedicó un tiempo sólo para él. Comprendió que algo le hacía falta, pudo apreciar ese vacío tan común en las personas de su edad. Un joven de apenas 16 años que experimentaba un vacío existencial profundo. Rodeado de objetos que satisfacían las necesidades más triviales; no había objeto que no consiguiera, pues sus padres le compensaban su falta de atención con todos los avances tecnológicos más novedosos y con ropa de las mejores marcas.Ese vacío, lo había alejado de los valores más esenciales, el amor y la amistad habían muerto en él y con ello, la soledad le hundía cada vez más cubriéndolo de depresión y en una profunda oscuridad. No convivía con nadie. Sus hábitos alimenticios habían cambiado. Pálido y exageradamente delgado vivía refugiado en “su mejor amiga”, su computadora; conectado a la Internet la mayor parte del tiempo. Perdió la comunicación con su madre, pues ella se dedicaba a la beneficencia pública y no había tiempo para él. Su padre callaba sus palabras poniéndole dinero en sus manos, la comunicación con él era cien por ciento monetaria. ¡Pobre, había perdido su alma!Cierto día, sin explicación y sin saber cómo, oprimió accidentalmente el teclado de su computadora y curiosamente se abrió una ventana con el título 500_E-books, abrió la página y en efecto ahí había quinientos libros electrónicos. No tenía el hábito de la lectura, pero le llamaron la atención algunos títulos. Como un extraño imán le atrajo y le cautivó un libro muy pequeño que contaba con escasos diez capítulos, tal vez por su tamaño.No se le presentó ningún inconveniente para leerlo. El nombre del autor no le decía nada, pero el título le pareció interesante. “El milagro más grande del mundo”. Tardó casi una hora en leerlo, pero valió la pena, pues se percató de todas las bendiciones con que contaba. Se dio cuenta de lo que era, un ser humano pleno, perfecto y completo, una obra muy bien realizada por Dios. Tenía ahora la posibilidad de retomar el rumbo y debía desde ahora aprender a vivir y llenar esos vacíos. Se dio cuenta que nada es producto de la casualidad sino de la causalidad.La iluminación había llegado a su vida y sin esperarlo y sin darse cuenta, había dado el primer paso, pues alguien inexplicablemente a través de su única amiga le había enviado no un libro, sino quinientos, que aunque no todos trataban el tema, le habían traído la clave para propiciar grandes cambios, le habían abierto los ojos abrieron el camino de su largo proceso de luz.

UN VAMPIRO CIBERNÉTICO



La tarde había caído y les había sorprendido frente a la computadora viendo algunos videos de sus artistas favoritos en youtube. Hacía frío, la noche era muy oscura pues el cielo estaba cubierto de nubarrones negros que no permitían la visibilidad y la lluvia no cesaba.Se encontraban solos en casa de ella, sus padres habían salido de emergencia hacia la ciudad donde estudiaba su hermano mayor a más de trescientos km de distancia, éste había reprobado el semestre, era sumamente necesaria la presencia de ellos, pues el joven padecía de una profunda depresión que atentaba contra su vida.El posible futuro yerno se ofreció a cuidarla, acompañarla y comprometiéndose a respetarla. Habían transcurrido siete meses desde que se hicieron novios, fue durante el mes de marzo. Confiados en la palabra de él los dejaron. Para ella era imposible acompañarlos porque estaba en etapa de exámenes finales.Ya basta de videos, dice él. Repasemos el examen, que aunque ya dominamos esos conocimientos, no está demás un pequeño repaso. En realidad no había mucho qué repasar pues ambos era estudiantes modelo, así que bastó con dedicar una hora a esa actividad.Como en todos los días lluviosos, siempre había mucho qué hacer pero las condiciones no permitían hacer nada, la programación de la televisión no era muy convincente, de tal forma que recurrieron de nuevo a la computadora.¿Qué te interesaría consultar? Dice ella. Él le Responde, Mmmm… No sé… ¿Qué tal si vemos sobre nuestros signos zodiacales o algo por el estilo? Me parece bien, naveguemos entonces.Al entrar a Google introdujeron la frase ¨signos zodiacales¨ y ella selecciona la primera dirección que aparece, no era precisamente sobre el tema que habían elegido, era una página muy extraña sobre hombres lobo y vampiros, parecida a la del juego Bitefight, sólo que ésta era interactiva. Permíteme usar el teclado por favor, deja que yo introduzca los datos, dijo él, está bien contestó ella, tú eres el experto. Una gran fuerza de atracción se manifestó y cautivó la atención de ambos, de pronto en el exterior cae un rayo cuyo destello iluminó toda la casa, seguido de un estruendoso estallido. Las luces bajaron la intensidad, pero la computadora seguía funcionando perfectamente y continuaron con el juego. De pronto, él al ver el teclado percibió que éste estaba bañado en sangre que brotaba de las yemas de sus dedos. Asustado voltea a ver a su novia quien tenía la mirada extraviada, saboreándose con la viscosa sangre.Sin hablar, ella tomó las manos de su novio y con desesperación comenzó a lamerle los dedos, él no sabía qué hacer, al dirigir su mirada hacia el monitor vio a un vampiro en una escena muy parecida a la que estaba viviendo. Aterrado, empuja a la novia cuestionándole ¿Qué haces? ¡Reacciona! ¡Por favor, me asustas!Volteó de nuevo hacia el monitor, al vampiro le habían brotado los colmillos y se aproximaba a su víctima para succionarle la vena yugular. Ella con su mirada en el vacío comienza a sufrir las mutaciones del personaje y poco a poco se acerca a su petrificado novio, como pudo, él logró desplazarse solo un paso atrás, lo que le permitió poner sus manos que no paraban de sangrar sobre los hombros de ella para frenarla. El personaje de la página vio con desagrado esta acción, pues él había recuperado un poco del control. De pronto, otro relámpago iluminó de nuevo toda la habitación, seguido por el estruendoso ruido. La señal del Internet se había perdido y por lo tanto, se había interrumpido el ataque del vampiro.Al ver las manos del novio, ella sufrió un desvanecimiento y cayó desmayada hasta el suelo. Él aún no se recuperaba de lo ocurrido, no sabía si apagar la computadora, pues temía que la señal regresara, o atenderla a ella. Sin más, desconectó el aparato y se dedicó a reanimarla.Al recuperar el conocimiento, le contó cómo el vampiro la sometió y se apoderó de ella en el momento en que hizo click en el Mouse. Debemos borrar el historial, ese vampiro puede posesionarse de cualquier miembro de la familia. Con mucho temor él conectó el aparato e hizo la conexión al Internet, sin embargo, la dirección había desaparecido del historial y nunca pudieron encontrar la página visitada. Tal parece que el vampiro cibernético se había molestado en demasía por el gran fracaso de esa noche.

ESPERANDO MI RETIRO




Estoy harto de vivir encerrado tantos años en esta oficina, mi compañía son sólo tres sillas, una televisión y un estante; son nulas las visitas agradables que recibo. Cuando no son quejas son intrigas las que siempre escucho. Soporto oficios, algunos libros, una taza de café (que nunca falta) y un tazón de dulces. Inmóvil, me resigno a mi prisión junto con este inepto monigote, eterno e inseparable compañero, con su cara manchada por la bilis que derrama a cada instante, temeroso de todos y de todas. Se ha caracterizado por tomar decisiones equivocadas; siempre esperando una orden o una llamada telefónica de sus superiores a quienes denomina... ¨ Los de arriba ¨ ¡Pobre imbécil!, si yo pudiera hablar, su ineptitud me hace sentir una gran impotencia, pues ignora el daño que hace, aún cuando muchos se lo dicen, ya alguien le pidió su renuncia pero tiene oídos sordos; pero... ¿qué puedo hacer yo?, no tengo la posibilidad de expresarme. Cuánto me gustaría poder responderle cuando por su incapacidad me pide un consejo, ¿qué podría decirle yo?Tal vez sea una buena persona, en el fondo…muy en el fondo, posiblemente sea la ¨bondad andando¨, bueno más bien, sentada.En realidad preferiría un compañero o compañera que aunque fuera como él, malvado, pero con un mayor grado de inteligencia; tal vez sea un servidor público o el directivo perfecto, sin iniciativa propia y que sirve ciegamente al de arriba (y no me refiero a Dios, sino a uno más abajo).A pesar de todo, con él he aprendido (aunque nunca lo ha dicho), que si la cabeza no está bien, el cuerpo tampoco lo está, o como dice la frase célebre anónima “demuestra que cuando las cosas no van bien, es capaz de hacerlas peor”, pero creo que ni siquiera lo malicia, ni está conciente de su responsabilidad en este puesto.Aquí viene otra vez esta mujer con su mismo ropaje color bugambilia (si puede llamársele así). Ya oigo su cascabeleo y su amarga risita. Sólo falta que ponga su grasoso trasero sobre mí a depositar su dosis cebollazos y alabanzas para el chief, y por otra parte las intrigas y veneno diario en contra de sus compañeros de trabajo; Sin duda este inepto le hará caso y no tardará en llamar a alguien para reprenderlo sin investigar antes.Estoy empachado de ambos, me gustaría que él cortara los hilos que lo manipulan, siento que tenemos ya mucho en común, me siento contagiado de su maldad y arrogancia; depende de mí para todo. Soy su escudo protector, su gran trinchera.Doy gracias a mi creador por no me haya dotado de conciencia, aunque con todo lo que presencio diariamente, he adquirido una poca, pero sí, más de la que esta gente tiene. ¡Pero soy sólo un mueble!Estoy aquí, igual que mi inepto compañero; Él esperando su despido y yo aguardando causar baja por mis años de servicio, aunque a pesar de todo, soy un mueble hecho de buena madera.Cambiar de dueño es mi esperanza, probar un ambiente positivo, aunque fuera ir a parar un cubículo o correr el riesgo de terminar en un salón de clases pero… tal vez termine abandonado en un almacén o simplemente incinerado en una hoguera.

DE CÓMO DESAPARECIÓ LA ÚLTIMA GENERACIÓN DE LA VÍBORA DE CASCABEL



Soy la última criatura de mi especie, me encuentro enroscado en pleno corazón de esta sierra. Sediento, triste y solitario. De vez en cuando veo a mi buena amiga la Lagartija negra, quien gusta de las historias que le cuento y me visita de vez en cuando. Creo que está cerca, escucho cómo se desplaza velozmente por la hojarasca seca.¡Hola señor serpiente! Aquí estoy de nuevo para que me cuente una de sus interesantes anécdotas; le he traído esta despensa para que tenga qué comer.Pasa buena amiga, protégete del sol, es muy intenso; tu piel por su color, absorbe todos los rayos ultravioleta, no quiero perderte a consecuencia de un cáncer. Toma tu lugar y escucha. Serás la única en el mundo en escuchar esto... ¿Ves aquella roca?, la que tiene forma de mono.Sí, la que está justo al lado del pino más alto.Sí, la identificaste rápido. Pues hace poco tiempo, has de haber sido apenas una cachorita, nosotros aún éramos una importante especie por estos rumbos, en vías de recuperación de la total extinción. De pronto, los humanos comenzaron a explorar esta tierra y acabó con nuestra especie.Tengo muy vivo el recuerdo del último día; unos jóvenes vinieron, ignorantes totalmente de las leyes de la naturaleza. Como niños, con su espíritu de aventura y conquista muy desarrollado. Se sentían los dueños del mundo. Fue el día más amargo de mi existencia. Jamás había visto tanta saña...Ya no quiero hablar, es más,no puedo hacerlo, me remueve hasta el más oculto de mis sentimientos... Además... te entristecería.Por mí no se preocupe, a usted, aún que no lo crea, le ayuda a limpiar su alma, desahogue sus penas, ¡cuénteme! ¡Por favor!, le escucho.Está bien, pues ahí tienes que la última de las serpientes de mi especie que podía reproducirse, estaba criando a cinco pequeñas viboritas...Salió sólo unos minutos a buscar comida, mientras tanto... un curioso explorador descubrió el nido e inmediatamente llamó al resto de sus compañeros, exclamando¡Hey! , ¡Vengan, encontré el tesoro!Se acercaron de inmediato, como niños curiosos. Sin medir el peligro, uno de ellos tomó una vara con horqueta e inmediatamente capturó a una criaturita, sacó su cuchillo y con toda crueldad cortó el cascabelito, que después colgaría como medalla de su cuello. Otro de ellos, sin más respeto por la vida, brincó con sus grandes botas militares sobre el resto que aún estaba sobre el nido. ¡Fue una verdadera masacre!... Cuando la madre se percató de su presencia, angustiada y presurosa fue en defensa de sus críos. Al ver el nido destrozado, agitó el cascabel con toda su furia y se lanzó contra ellos. Fue inútil, había experimentado la inminente extinción de su especie...¿Dónde estaba usted?Aquí... desde entonces estoy aquí, sumergido en este mar de impotencia. Pero déjame que termine esta cruel historia...Sujetaron su cabeza, según ellos para experimentar, tomaron un vaso y exprimieron su veneno, insaciables cortaron con toda saña su cabeza y la enterraron para evitar una mordedura, desollaron su cuerpo, arrancando sin piedad su piel y se la llevaron como trofeo...Lo vi todo y no pude hacer nada... Me habían disparado con una munición que se alojó entre mis vértebras. Quedé inmóvil, contemplando el exterminio. Soy el último, heme aquí, inútil, viviendo de tu compasión, enroscado debajo de este tronco seco que ha sido mi refugio y será mi tumba.¿Puedo hacer algo por usted?Ya has hecho bastante, me has hecho confortable mi agonía. Enseña a los tuyos a ser ágiles y astutos, para que no tengan el mismo final que tuvo la especie mía.

UNA METAMORFOSIS EQUIVOCADA









Estoy a la intemperie, he pasado una noche larga y fría; como siempre, atado con esta fuerte cadena al lado de la gran carpa.Quienes vienen a verme, así como los que me cuidan y entrenan, me consideran gracioso, con una excelente memoria, pero carente de inteligencia y de facultades mentales, ¡qué poco saben de nosotros los elefantes!Voy a demostrarles que mi tamaño y fuerza no es lo único que poseo, pero no sólo eso, los dejaré anonadados con la fuerza de mis deseos. Sólo debo echarme a andar para romper esta cadena, pues lo que tengo que hacer, debo hacerlo donde nadie interrumpa mi concentración. Bajaré al barranco, he observado que es el sitio perfecto, ahí nadie me molestará…¡Amos de la naturaleza, creadores del universo!, los invoco con toda mi alma que tan grande es como mi cuerpo, a que acudan a mí y me concedan el deseo de transformarme. Estoy cansado de malos tratos y de la monotonía. Hoy deseo ser una simple lombriz de tierra, sé que el cambio es extremo pero me atendré a las consecuencias…Mi metamorfosis ha iniciado, siento la contracción de todas las partes de mi cuerpo. Mis orejas, mi trompa, mis patas y mi cola han desaparecido, pensé que iba a ser más doloroso, sin embargo sólo siento una especie de calambre. Que bueno que no haya un espejo cerca, me arrepentiría de haber pedido este deseo al verme como me siento, como una horrible masa de carne transgénica. Espero no tarde mucho, pues ha amaneció y alguien puede verme y me confundirá con un extraterrestre que desaparece al contacto con el humano.El deseo se ha cumplido en su totalidad, hoy no daré función, pues al elefante se lo ha tragado la tierra, pero una tierra demasiado seca, prácticamente impenetrable. Para encontrar un terreno húmedo, debo subir hasta donde estaba con mi cuerpo anterior y creo que tardaré cinco días al menos. Comenzaré a reptar, pues el sol me deshidratará y la transformación habrá sido en vano. Dios mío que lento me has hecho, tal vez no lo logre, pero eso sí, con tanto ejercicio me convertiré en la lombriz más musculosa del mundo.He intentado escalar tantas veces, pero no lo logro, reptando durante tres días y no he avanzado ni la cuarta parte, cada vez resbalo en el mismo lugar a causa de esta pendiente tan pronunciada. Me siento solo y fatigado, esto es un gran desierto, no he visto ningún ser, excepto los roedores.¡Ah! ¡Eso me da una buena idea! Me doy cuenta que no lo lograré y debo continuar con mi existencia, entonces debo invocar de nuevo a los amos de la naturaleza para solicitar otra transformación, espero no molestarlos.¡Amos de la naturaleza, creadores del universo!Los invoco de nuevo, pues me he dado cuenta que he fallado en la planeación de esta metamorfosis, he intentado miles de veces salvar todos los obstáculos, pero ha sido en vano, de tal forma que he planeado una nueva metamorfosis, así es que prepárense. Voy de nuevo...¡Amos de la naturaleza, creadores del universo! Deseo con toda mi alma que transformen de nuevo mi cuerpo, y le den una forma de ratón...El nuevo deseo se me está concediendo, creí que sería la misma experiencia anterior, pero siento no sólo un dolor, sino muchos dolores al mismo tiempo; no lo entiendo, mis huesos se están formando rápidamente, escucho hasta rechinidos, al recuperar mis extremidades.Pero... ¡qué cola!, ¡qué patas!, ¡qué trompa más fea!, con razón los elefantes les temen, bueno, es decir “nos temen” pero, en fin... este cuerpo me servirá para lograr mis objetivos. Subiré de inmediato que muero de hambre y estoy sediento.Estoy feliz, lo he logrado; dos metamorfosis en tan pocos días. Esta comida me sabe riquísima y el agua, es lo más fresco que he bebido en años ¡Es maravilloso!, pareciera que es el último día de mi vida.Veo que el circo no se ha ido, pero... ¡Qué he hecho!... ¿Dónde me he metido?… Qué descuido tan grande, ¡que Dios me ampare!...¡¡¡¡estoy en la jaula de los felinos!!!!