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sábado, 23 de octubre de 2010

HOMENAJE A LA REVOLUCIÓN


OBRA DE TEATRO

Homenaje a la Revolución es mi debut como dramaturgo. Esta obra fue escrita especialmente para su presentación en la muestra interestatal de teatro del CBBC el viernes veintidós de octubre del 2010 en conmemoracion del centenario de la Revolución y bicentenario de nuestra independencia. Atendiendo a los requisitos y condiciones establecidos en la convocatoria (u oficio, cómo deseen llamarle, por aquello de la semántica y las disculpas) del Depto de Actividades Paraescolares. La muestra se desarrolló el el auditorio del Plantel Ensenada. Al final de cuentas, sólo pocos nos apegamos y respetamos esos requisitos o condiciones de participación.

Me congratulo por haber dirigido a estos actores y actrices, todos "debutantes", pues en esta puesta en escena demostraron su talento y capacidades histriónicas y pusieron no sólo la "MUESTRA", sino el ejemplo a todos los actores y actrices con "EXPERIENCIA" de todos los grupos participantes Sobre todo pusieron en alto el nombre del PLANTEL ENSENADA del CBBC a pesar del poco apoyo al no contar con un espacio idóneo para realizar los ensayos. En el escenario se plantaron como si verdaderamente tuvieran tablas, como todos unos actores y actrices profesionales.

PERSONAJES:

Madre: Torres Agüero Naara
Hijo: Carballo López Diego Rodolfo
Adelita: Solorza Rodríguez Laura Irasema
Sargento: Barajas Páez Ernesto
Valentina: Rodríguez López Zhujeyth
Juan: Córdova Espinoza Daniel Francisco
Joven Revolucionario: Cárdenas Beltrán Ricardo
Turba: (todos)Chávez Rivera Laura S. y López Zazueta Oralia

Dirección, Iluminación y Utilería: Cuauhtémoc Pérez Gerardo.



CUADRO 1: LA MADRE Y EL HIJO

(Al abrirse el telón, ante una tenue luz blanca, arrodillada en centro del escenario aparece una mujer de mediana edad, haciendo tortillas frente a un fogón o anafre y sobre él, un comal. La escena inicia con la canción Adiós a un Soldado como fondo. Al terminar ésta, sube la intensidad de la luz y entra el hijo nervioso y desesperado dirigiéndose a ella.)

El hijo: !!Mamá!! !! Mamá!!

Madre: ¿Qué te pasa m’hijo?

El hijo: Dicen que la leva ya viene pa’l pueblo, y la verdá yo no quiero irme con los federales. Dicen también que están reclutando a la fuerza a todo aquél que tenga edad suficiente para peliar contra nuestros hermanos. Yo, prefiero irme a la bola a luchar por los ideales del general Zapata… “Tierra y Libertad”.

Madre:(Angustiada por la noticia, llorando responde) Ándele m’hijo, cómase un taco y luego váyase a peliar por la causa, que su madre prefiere que se vaya con la bola y no con esos méndigos pelones del gobierno de ese desgraciado General Huerta. Agarre la carabina de su padre y déles batalla, pa’ que se acabe el hambre y la injusticia.

El hijo: ¡Sí má! Ya verá que a pesar de ese ejército de pelones tendremos una patria verdadera. Ahora sí seremos mexicanos de primera y lograremos acabar con esas tiendas de raya, con todas las injusticias y los abusos de los hacendados y de este gobierno que tanto daño nos han hecho.

Madre: Sí m’hijo, siga los ideales del General Zapata, recuerde que él prefiere morir de pie que vivir arrodillado. Que Dios me lo bendiga y me lo acompañe siempre y no se le haga raro que cualquier rato me le aparezca en la bola con mi treinta treinta.
(Se apaga la luz y ambos salen sigilosamente)

CUADRO 2: ADELITA Y SARGENTO

(Se colocan en el extremo derecho al frente del escenario Adelita y el sargento ante una luz verde).

Adelita: Mi sargento, estoy muy priocupada.

Sargento: A ver mi Adelita… ¿Dígame por qué?

Adelita: Pos es que pareciera que esta revuelta no terminará nunca.

Sargento: Mire Adelita… tenga paciencia. Todos estamos cansados de los malos tratos y abusos de este desalmado gobierno y créame que no importa cuanto nos desgastemos en esto, porque ya no tenemos nada que perder y mucho qué ganar.

Adelita: Tiene usté razón, hemos de seguir luchando hasta ver que Pancho Villa o el general Zapata estén en el poder.

Sargento: Claro que sí, ya verá que pronto triunfaremos y si usté acepta, nos casaremos, y tendremos hartos chilpayates cuando esas tierras regresen a nuestro poder.

(Al terminar la escena, Adelita y el sargento, salen del escenario, apagándose la luz verde.)



CUADRO 3: JUAN Y VALENTINA

(Aparecen en el otro extremo ante una luz roja Juan y Valentina)


Juan: ¿Qué tal mi chula, cómo está usté?

Valentina: Óigame mi Juan, creo que ya no debemos vernos.

Juan: Por qué me dice eso mi chata, ¿Qué no vé que’stoy reteenamorao? O qué, ¿Ya no me quere?

Valentina: No es eso mi Juan, es que dicen que lo van a matar mañana y lo van hacer a la mala nomás por ser revolucionario.

Juan: Mire nomás, pos lo revolucionario no se me ha de quitar, porque ser revolucionario es mi placer y por usté y mi México vale la pena el riesgo y si me han de matar mañana, pos que me maten de una vez.

Valentina: Por eso te quero… ¡por bragado! ¡Sigue luchando al lado del General Villa que ganaremos todas las batallas!



CUADRO 4: El CAMPAMENTO

(Al terminar la escena, se encienden las tres luces que relejan los colores de la bandera en el fondo del escenario. Por el lado izquierdo, un joven revolucionario representando a la clase media, con su rifle en alto, entra gritando consignas en contra del gobierno y vitoreando a Villa y Zapata, seguido de una turba armada gritando. Se integran a la turba los demás personajes.)



El joven: ¡Viva Villa!

Turba: ¡Viva!

El joven: ¡Viva zapata!

Turba: ¡Viva!

El joven: ¡Vivan los mexicanos y que muera el mal gobierno!

Turba: !Que muera el mal gobierno! ¡Que muera el mal gobierno! ¡Que muera el mal gobierno!

(Se apagan las luces y se colocan dispersos sentados en el suelo simulando un campamento, Comienzan a cantar fragmentos de la Adelita, la Valentina, la Rielera y la Cucaracha. Se hace el obscuro total y se cierra el telón.

FIN.

martes, 12 de octubre de 2010

LA RASURADORA RESENTIDA


Cada temporada de invierno, mi familia y yo aprovechamos para pasar las vacaciones viajando en automóvil hacia el centro del país. En uno de esos viajes, había sacado ya el permiso de internación temporal para mi carro y mi maleta la había hecho con una semana de anticipación. Tenía todo listo, ropa, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etcétera. Aún no decidía si llevar mi rastrillo o mi rasuradora de baterías. Se me pasó el tiempo sin advertirlo, opté por llevar mi rasuradora para no cargar con la crema de rasurar que ocuparía un espacio extra. Eran ya pasadas las ocho de la noche y saldríamos por la madrugada, pero había olvidado un pequeño detalle… no había comprado pilas. Raudo y presuroso, me dirigí a la tienda de sólo un precio para comprar unas pilas alcalinas. ¡Oh sorpresa! Había olvidado que faltaban unos días para la noche buena y las pilas se habían agotado. No encontré las pilas que buscaba, pero en la tienda hallé una caja llena de paquetes con pilas “normales” marca Rocket con veinticuatro piezas cada uno. No lo dudé y me llevé dos,luego me dirigí contento a casa por la gran oferta adquirida, hasta les ofrecí a mis hijos y a mi esposa por si llegaban a necesitar. Por la media noche tomamos la carretera e iniciamos el trayecto con destino a Guadalajara haciendo una escala en Culiacán. Al día siguiente manejé hasta llegar a Tepic cuando caía la tarde. A mi esposa se le ocurrió que tomara la vía hacia Puerto Vallarta y así fue. La carretera es muy sinuosa y la noche era obscura, me sentía cansado y todos estábamos hambrientos. Decidimos pasar la noche en Santiago Ixcuintla para descansar y alimentarnos. Nos hospedamos en un lujoso hotel. Nos instalamos, y antes de salir a buscar qué o dónde cenar, decidí darme un baño para descansar. Salí de la regadera y saqué mi rasuradora, pues con la desvelada y el cansancio mis tres pelos de barba y bigote habían crecido. Saqué dos pilas del paquete de veinticuatro, las coloqué en mi máquina y comencé a rasurarme, mientras la familia veía televisión. No pasaron cinco segundos cuando la máquina comenzó a perder fuerza, parecía que estaba resentida y se rebelaba por haberle puesto baterías sencillas y baratas. De pronto se detuvo, habían quedado los duros pelos de mi barba entre sus cuchillas, comencé a reír de nervios, pues no lograba despegarla de mi cara, mis hijos y mi esposa al percatarse del hecho, no pudieron ayudarme, pues al verme se les vino un ataque de risa que les impedía hacer algo por mí. Como pude, quité la tapa de la rasuradora y saqué las pilas. Coloqué otras dosde las veintidós que me quedaban, éstas no duraron ni cinco segundos y mi barba seguía atorada y la máquina continuaba colgando de ella. Pasó un buen rato. Cambiaba constantemente de pilas intentando terminar la rasurada o al menos esperaba que soltara mi barba. Veinticuatro pilas pasaron por la máquina y ninguna sirvió. Mi familia lloraba a causa de las carcajadas causadas por el espectáculo que sin querer les ofrecía, yo también lloraba de la risa, los nervios y dolor, nunca pensé que sufriría tanto. Al ver mi impotencia, mi mujer sacó las pilas de su discman y casi revolcándose de la risa me las entregó sin poder hacer o decir nada. Desesperado arranqué la máquina de mi barba, sentí un inmenso dolor pero un gran alivio. Puse las pilas y pude terminar mi trabajo. El otro paquete de las Roket terminó sin abrirse en la basura. Mi sentido común me había dicho “Llévate el rastrillo”, pero no le hice caso, sólo por confiar en la tecnología. Ahora, cada vez que salgo de vacaciones cargo conmigo una rasuradora eléctrica recargable, sustituta de la de pilas que conservo como un desagradable pero divertido recuerdo de esas magníficas vacaciones, hoy se encuentra descansando en su estuche porque después de ese suceso le perdí totalmente la confianza.

jueves, 16 de septiembre de 2010

MI DESPEDIDA




Sentí que la noche de ayer transcurrió muy lentamente, parecía que cada minuto había duplicado su tiempo de duración. Me fue imposible conciliar el sueño, si me permiten llamarle así, pues la superficie donde me encontraba, era muy angosta. Aunque eso no debió ser el verdadero motivo, pues toda mi vida dormí en superficies angostas; una cobija doblada sobre el suelo o un simple catre de lona, de esos que se usan para acampar. De hecho mis últimos años dormí dentro de una bolsa de dormir para no destaparme por las noches. Y si las camas fueron anchas, siempre dormí justo en la orilla por la misma razón.

Tal vez fue lo duro, lo plano o lo frío del acero inoxidable, ¿O será que dormí desvestido y cubierto sólo por una blanca sábana? ¿O será que la temperatura del cuartucho en el que pernocté estaba controlada para que este cuerpo no se descompusiera rápidamente?

El caso es que hoy me encuentro en este lugar oscuro y angosto para no perder la costumbre.

Mi cuerpo inerte se siente confortado, pues yace sobre una superficie acolchonada. En mi cuerpo ya no siento ni el frío ni el calor, aunque en la sala donde estoy la gente esta cubierta, entran y salen quejándose de la baja temperatura.

Mi mente no se ha desprendido de mi cuerpo y puedo ver que soy el personaje principal de esta obra, pues estoy en el centro del escenario. En la parte posterior se aprecia un paisaje que tiene cautivado al auditorio, al menos eso creo yo. Sí, es un bello paisaje... Ubicada en el centro del jardín exterior, la hermosa fuente rodeada de un suelo alfombrado de un natural y verde pasto. Alrededor, grandes árboles donde revolotean algunas palomas representando supongo a los espíritus que de aquí se separan.

La gente parece hipnotizada, todos tienen la mirada perdida pero fija. Algunos proyectan tristeza, otros, temor y algunos otros no disimulan su alegría por mi último acto.

En la sala, el techo, el piso y las paredes son blancas, en las paredes laterales cuelgan seis cuadros de pinturas abstractas muy coloridas. Al frente, sus dos entradas y bonitos vitrales que permiten entrar los vespertinos rayos solares. Puede respirarse tranquilidad y paz, aunque pienso que falta un poco de música para ambientar.

Me escogieron un ataúd color ataúd, pues en vida siempre pensé que el plateado es el color indicado para estos estuches. Sobre mí, al centro un precioso ramo de flores blancas y no podía faltar mi foto, no sé de dónde la sacaron, pues siempre fui alérgico a las cámaras o ellas a mí. A los lados, recargados en ambas paredes han colocado y continúan llegando varios arreglos florales, todos naturales y de vivos colores que no concuerdan con las falsas veladoras eléctricas empotradas en la pared, ni con los dos simulados cirios eléctricos, ubicados uno en mi cabeza y el otro en mis pies.
Como han cambiado las cosas, recuerdo que antes un muertito podía disfrutar de la luz de cuatro grandes cirios blancos de parafina natural y de velas que aunque humeantes, conducían a las almas hacia donde tenían qué llevarlas, supongo que hasta el cielo o con los parientes y amigos que se le adelantaron; pero lo que me tocó a mí, sólo iluminación sintética, ignoro a donde mi alma irá a parar. Bueno, creo basta de criticar y de inconformidades, pues a pesar de todo, al final del camino, esta gente siempre me quiso hasta el fin e hizo lo posible por darme una digna despedida.

sábado, 4 de septiembre de 2010

XEENA

Era imposible de creer. Al llegar a casa, sentí de pronto que mi respiración se agitaba y mi corazón bombeaba mi sangre de manera más apresurada de lo usual al ver que ella no estaba. No salió a recibirme como siempre lo hacía.
Desesperadamente tomé el llavero, la angustia me impedía localizar la llave de la cerradura de la puerta. Hice tres respiraciones profundas para calmar mi ansiedad. Por fin logré abrir. Le busqué por todos lados, mas no la encontré.

Mi ser fue invadido por terribles sentimientos de tristeza, decepción, impotencia, culpa y dolor.
Logré tranquilizarme después de un rato y procedí a emprender de nuevo la búsqueda. Angustiado registré todas las calles del lugar, metro a metro, centímetro a centímetro. No podía creer que me hubiera abandonado, incluso la creí muerta, tanto así que examiné hasta por debajo de la casa.

En momentos, para calmar mi ansiedad, pensaba que se había escondido para después darme una agradable sorpresa, pero… ¡Definitivamente no estaba!... !!Se había ido de mi vida!! Me había abandonado después de tanto tiempo de mostrarme los arrebatos de su amor y su cariño.
De nada valió que la piel de mis piernas, mi espalda, mis brazos y mis manos quedara bajo sus uñas cada vez que iba a verle, cada vez que le visitaba para confirmar que estuviera bien alimentada.

Pero se fue y no podía asimilar que se hubiera marchado. Se escabulló de mi vida por algún hueco que me fue imposible localizar.

Abatido, invadido por los sentimientos más tristes, cerré la casa y partí del lugar, abrumado por mis pensamientos. No deseaba sustituirla, pero estaba dispuesto a ello, no había más remedio, tenía qué hacerlo, aún sabiendo que como ella no encontraría a nadie.

Lloré en silencio y en soledad mi pena, no lograba convencerme de su ausencia. Mi mente seguía atormentándose por la duda. Intentaba encontrar una explicación de su partida cuando todo parecía estar bien, mi cerebro se atormentaba a cada momento, no dejaba de pensar en ella, pues en mi alma existía una remota esperanza de que recapacitara y valorara el amor que a pesar de su abandono aún vive en mí y regresara.

Desde lo más profundo de mi ser, escuché una vocecilla apenas perceptible que me decía…
- Regresa y búscala de nuevo, es posible que haya regresado... ¡Búscala de nuevo!

Con sentimientos encontrados de pena, tristeza, y hasta con cierto coraje, pero con una leve esperanza, decidí regresar al lugar de nuestros encuentros.

!!Ahí estaba, había regresado y entrado por el hueco secreto!!

La muy sinvergüenza al verme, estremecía todo su musculoso cuerpo, ladraba sin cesar, moría de gusto al volver a verme. Movía su cola sin parar y sólo esperó que abriera yo la puerta para saltar de felicidad sobre mí y como siempre arrancar con sus garras la piel de mi espalda, mis brazos, mis manos y mis piernas.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL DESIERTO #1



Al amanecer salí de la ciudad y me he internado en este inhóspito desierto. Estoy harto de la vida en sociedad y no quiero saber más de ella.



El camino es interminable, el paisaje es monótono, el mismo desde hace horas. Tal parece que no me he desplazado ni un kilómetro. El automóvil se viene sobrecalentando, debo parar y buscar un lugar para protegerme de este intenso sol. Sé que No llegaré muy lejos, dos neumáticos se han pinchado por tantas espinas que han pisado. Me detendré en esa colina junto a aquél arbusto, espero que me sirva de protección luego subiré hasta la cima para ubicarme…



¡Uff! es difícil escalar esta escabrosa colina, pero falta sólo un poco.



Por fin he trepado, el calor es insoportable; ¡Dios mío!... ¡Estoy en medio de la nada! Aquí no habita ninguna alma. Aunque tengo la sensación de haber visto a alguien, tal vez estoy alucinando. Tendré que regresar y protegerme de este maldito sol.



El descenso me cuesta más trabajo, pues la temperatura aumenta minuto a minuto. Ya siento los estragos de la deshidratación; mis glándulas sudoríparas han dejado de funcionar, oigo un intenso zumbido, creo que mi cabeza va a estallar, siento náuseas y creo que voy a vomitar. Es la sensación más desagradable de toda mi vida. Descansaré un rato bajo este arbusto.



Lo que vi desde arriba no fue una ilusión, no fue un espejismo, ¡Es un hombre! Y viene caminando por la brecha.



- ¡Disculpe, señor! ¡Espere! ¡Por favor, espere!



- Con una voz de otro mundo me respondió…Si quieres que me detenga, tendrás que darme de tu agua ¡ESTOY MUERTO DE SED! Me respondió y de pronto azotó en el espinoso suelo.



Mojé su cabeza para refrescarle, humedecí sus labios. De pronto, abrió los ojos, me arrebató la cantimplora y bebió toda el agua que quedaba. Se incorporó muy repuesto secándose sus labios con su mano y con una risa infernal, burlándose de mí me dijo...



- Ya no tienes agua, tu auto ya no sirve y estás en mitad del desierto, ¿Qué harás ahora?... ¿Por qué lo hiciste? ¡Eres un tonto! creíste haber salvado mi vida dándome tu agua.



- ¿Por qué dice eso señor?



- Te lo dije claramente y no me hiciste caso.



- Dígamelo de nuevo por favor, no le entiendo.



- ¡Yo ya estoy muerto desde hace mucho tiempo!. Y tú morirás de sed, de la misma forma en que yo morí!



Me quedé impávido, al ver que aquél hombre que había consumido toda mi agua comenzó a desmoronarse convirtiéndose en arena poco a poco frente a mis incrédulos ojos.






EL DESIERTO #2




Son las dos de la tarde, el sol está en su máximo esplendor, este desierto es infinito. El panorama es desolador, sólo se escucha el ruido que hacen los buitres que sobrevuelan el entorno.



Tendré que subir esa montaña para ubicarme, seguramente habrá algún pueblo cerca y podré divisarlo.



El clima es inclemente, el sudor me surca la cara, falta un poco para llegar a la cima.


Desde acá, sólo veo una brecha infinita que parte en dos el inmenso desierto. En ella, alcanzo a distinguir un bulto que se mueve. No lo identifico ¿Será algún animal?.. Mejor será que baje, tal vez sea alguna persona que conozca bien el desierto y me ayude a llegar a alguna parte.



¿Cómo descenderé? el terreno es muy falso, he derrapado y no puedo controlar mi equilibrio ¡Dios mío! He comenzado a rodar cuesta abajo recogiendo con mi cuerpo cada espina que se atraviesa a mi paso.



Por fin, he llegado al plan. El dolor es intenso, mi respiración está demasiado agitada, en mi cuerpo no cabe una espina más, nunca había experimentado tanto dolor. Mi piel se ha inflamado completamente, creo que voy a desmayarme.



¿Estaré alucinando?, oigo pasos, alguien se acerca.



- ¿Quién está ahí?



- Alguien muerto de sed.



- ¡Ayúdeme por favor!



- Dame tu agua y tal vez te ayude.



- Tome usted la que quiera, ¡Pero ayúdeme, se lo ruego!



- Está bien, la tomaré.




El extraño cogió la cantimplora y la vació sobre mí, posteriormente procedió a mover mi cuerpo haciendo que el dolor se volviera más agudo. Me estrujaba cada vez más, pedí que me dejara, que no me ayudara pues el sufrimiento era insoportable y sin más perdí el sentido.




Comencé a recuperar el sentido con una sed tremenda, sentía que la cabeza me daba vueltas. Mi cuerpo estaba totalmente empapado.



De pronto, sentí unos piquetes en mis costillas y comencé a escuchar una voz femenina que gritaba con un tono imperativo...



Era mi mujer que me pegaba puntapiés haciéndome reclamos.


- ¡Despierta ¡ ¡borracho inmundo!, no he dormido, toda la noche preocupada por que no viniste a dormir, y mira nada más, tú aquí tirado en plena banqueta. ¡Métete ya, que te estás orinando en los pantalones!



Fue entonces cuando comprendí mi situación y no tuve más remedio que obedecer a mi comprensiva esposa.



CARTA DE UN PADRE A SU HIJA


Querida Hija:



Tal vez las palabras que te escribo sean crueles, sin embargo es urgente que te las haga llegar. Son las tres cuarenta de la mañana, acabas de llegar y en estos momentos es difícil para mí platicar contigo, pues tal vez vienes cansada de una más de tus noches de bohemia. De tal forma que no me queda más que utilizar el único medio de comunicación que hasta hoy tú has utilizado conmigo. Como sabes, a mí me gusta hablar y decir las cosas frente a frente y decir sin tapujos las cosas como son, sin embargo, sé que cada vez que intenté entablar de esa forma contigo, la comunicación falló, fracasé de la manera más rotunda, pues siempre sin querer hacerlo te lastimé con mis palabras y lo que menos deseo en esta madrugada es convertirte de nuevo en víctima, pues tal vez sólo estés esperando ese pretexto para dejar a tu familia y no es mi objetivo darte ese gusto, y mucho menos sufrir por tus decisiones.



Como te mencioné anteriormente, la comunicación contigo lamentablemente falló y sinceramente ignoro qué pasó en tu vida, porque ignoro si aún vives con nosotros. De un tiempo acá sólo puedo apreciar rechazo, rencor y amargura en contra de tu familia y como te digo anteriormente, por tal de no molestarte he guardado silencio a pesar de ver cómo te perdemos.

He guardado silencio, he intentado ser cauto por no agravar las cosas y evitar que tomes una decisión que afecte definitivamente tu vida y tus relaciones familiares, ya que no hace mucho me manifestaste por escrito tu deseo de irte de la casa. Me he detenido también por no deteriorar aún más el estado de salud de tu madre, que ha hecho lo posible por que abras los ojos, sin embargo, lamentablemente sus métodos también han fallado.



Tal vez ni siquiera estés consciente del rumbo que le diste a tu vida y tal vez sientas que haces lo correcto, ¡Bien por eso!, aún así, considero (Y es una apreciación muy personal) que no puedes estar bien al cien por ciento, porque tus acciones sólo te han causado dolor e indecisión, tal vez sea porque tu conciencia está siendo manipulada por quienes te dicen al oído sólo lo que deseas oír, que momentáneamente te hacen ser “feliz” o vivir una felicidad fingida, y hacen que olvides o te alejes de quienes consideras te hacemos daño, pero con ello hacen también que ignores y hagas tu futuro a un lado e ignores todas las bendiciones que Dios te ha dado.



Creo que debes estar consciente de que lo que hagas con tu cuerpo, mente y tu vida no me afectará a mí ni a quienes te queremos, pues cada quien es responsable de lo que le fue prestado en esta vida. No me interesa saber si te prostituyes, te alcoholizas o consumes drogas, me interesa sólo que tu vida retome el rumbo, que pongas todo en la balanza, que tomes las decisiones que consideres correctas sin que éstas afecten a terceros.



Puede ser que mi percepción esté errada, pero creo que malos ejemplos no has tenido de tu familia, pues eso de andar en antros o sabrá Dios dónde a deshoras de la noche nunca los viviste en el seno familiar. Ignoro de dónde provenga ese estilo de tu vida bohemia y ese libertinaje. Puedo suponer que surja de algún desafío o de alguna venganza hacia tus padres o hacia toda la familia, no encuentro otra razón; sin embargo, si fuese así, creo que la venganza aún cuando sea manjar de dioses, tiene sus graves consecuencias, porque por mucho que sientas que te hace libre, hace que en tu interior las ataduras sean más fuertes y más dolorosas cada día y se reflejarán en tu estado de salud más adelante.



Debes saber que a pesar de haber perdido tu respeto, aunque lo dudes te quiero mucho y siempre lo haré y jamás olvidaré que fuiste mi hija, pues todos los momentos que vivimos juntos desde tu nacimiento hasta hace unos meses y que han sido los más grandes regalos que Dios me ha dado.



Los detalles tuyos y de tus amistades puedo tomarlos únicamente como un desafío, como una burla o como remate de las venganzas hacia mi persona y hacia mi familia, pues ni tú ni tus “amigos” han tenido la atención ni la delicadeza de presentarse simplemente, ni de establecer un lazo de comunicación aunque fuera por compromiso con la familia, pues obvio es que están jugando contigo y tú estás consintiendo esa agresión en nuestra contra que jamás consentiré ni estaré dispuesto a aceptar.



Por último, te digo que la casa de la familia siempre será tu casa, auque sea para que vengas a dormir. Sólo me resta pedirte perdón por todos mis errores y por no haber aprendido a ser tu padre a tiempo y deseo con toda mi alma que tu vida que es plena, perfecta y completa, recupere la luminosidad y la conciencia. Que Dios y el Arcángel Miguel quiten las vendas de tus ojos y logres la paz en tu alma y la estabilidad y tranquilidad en todos los sentidos.



Aunque no debería, me atrevo a pedir perdón también en nombre de tu madre, que a pesar de todos los errores que ambos pudimos cometer en tu crianza, no fueron en ningún momento con la intención de dañarte. Te pido también que no sigas luchando por tratar de hacernos cambiar con ese estilo tan propio, pues los cambios no están fuera de nosotros. Acéptanos como somos, pues si insistes en cambiarnos, sólo encontrarás frustración, amargura y sólo conseguirás incrementar tu dolor. Intenta cambiar tú desde tu interior, ya que los cambios no están en las demás personas, el verdadero cambio está en tu interior y depende de ti que nosotros y otras personas cambien.




Con todo mi amor y desde mi alma …



Tu padre.

domingo, 7 de febrero de 2010

DEFINICIÓN DE AMIGO





Posiblemente la etimología de la palabra ""amigo"",

provenga de los vocablos latinos "amicus" del

verbo "amore - amor". Habrá quien afirme que se

origina del vocablo "animi"de alma y "custus" de

custodia que se definiría con la bella expresión...

"EL GUARDIÁN DEL ALMA".


Pero como nuestro idioma tiene dos vertientes,

pasemos a una interpretación que pudiera darse

desde las raíces griegas. El prefijo "a" significa

una negación, o sea "sin", y "ego" que significa

"yo".

Entonces, desde este punto de vista, amigo

etimológicamente significa... "SIN MI YO"


Con el amigo nos identificamos plenamente,

y luego... las clasificaciones.


El mejor amigo es y será entonces el espejo del alma,

nuestro reflejo interno, nuestro otro yo en diferente

cuerpo; quien nos compende, nos regaña y

reprende. Es el bálsamo que alivia nuestras heridas,

quien comparte nuestra pena y la alegría.

Está siempre como una bendición de Dios tan

requerida, pues lucha contigo por recuperar

tu vida; es el ser que se aprecia siempre

sin pena ni vergüenza.


Con el amigo reinventas el lenguaje, pues

su grandeza hace que se renueve el significado de

las palabras y algunos vocablos se vuelvan vacíos.


Amigo es el afecto necesario y suficiente,

por lo tanto, amigo es quien ama aunque

no sea correspondido y cuando en esa

relación la reciprocidad se cumple, la amistad

se transforma en arma indestructible y en fuente de vida.


Es difícil encontrar al amigo en un hermano,

en el padre o los parientes. Para evitar conflictos

familiares, el amigo debe ser un lazo independiente.


Es urgente, necesario y obligatorio encontrar

al buen amigo, al regalo divino para nosotros

reservado y que viene a allanar nuestro camino.