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lunes, 15 de febrero de 2010

CARTA DE UN PADRE A SU HIJA


Querida Hija:



Tal vez las palabras que te escribo sean crueles, sin embargo es urgente que te las haga llegar. Son las tres cuarenta de la mañana, acabas de llegar y en estos momentos es difícil para mí platicar contigo, pues tal vez vienes cansada de una más de tus noches de bohemia. De tal forma que no me queda más que utilizar el único medio de comunicación que hasta hoy tú has utilizado conmigo. Como sabes, a mí me gusta hablar y decir las cosas frente a frente y decir sin tapujos las cosas como son, sin embargo, sé que cada vez que intenté entablar de esa forma contigo, la comunicación falló, fracasé de la manera más rotunda, pues siempre sin querer hacerlo te lastimé con mis palabras y lo que menos deseo en esta madrugada es convertirte de nuevo en víctima, pues tal vez sólo estés esperando ese pretexto para dejar a tu familia y no es mi objetivo darte ese gusto, y mucho menos sufrir por tus decisiones.



Como te mencioné anteriormente, la comunicación contigo lamentablemente falló y sinceramente ignoro qué pasó en tu vida, porque ignoro si aún vives con nosotros. De un tiempo acá sólo puedo apreciar rechazo, rencor y amargura en contra de tu familia y como te digo anteriormente, por tal de no molestarte he guardado silencio a pesar de ver cómo te perdemos.

He guardado silencio, he intentado ser cauto por no agravar las cosas y evitar que tomes una decisión que afecte definitivamente tu vida y tus relaciones familiares, ya que no hace mucho me manifestaste por escrito tu deseo de irte de la casa. Me he detenido también por no deteriorar aún más el estado de salud de tu madre, que ha hecho lo posible por que abras los ojos, sin embargo, lamentablemente sus métodos también han fallado.



Tal vez ni siquiera estés consciente del rumbo que le diste a tu vida y tal vez sientas que haces lo correcto, ¡Bien por eso!, aún así, considero (Y es una apreciación muy personal) que no puedes estar bien al cien por ciento, porque tus acciones sólo te han causado dolor e indecisión, tal vez sea porque tu conciencia está siendo manipulada por quienes te dicen al oído sólo lo que deseas oír, que momentáneamente te hacen ser “feliz” o vivir una felicidad fingida, y hacen que olvides o te alejes de quienes consideras te hacemos daño, pero con ello hacen también que ignores y hagas tu futuro a un lado e ignores todas las bendiciones que Dios te ha dado.



Creo que debes estar consciente de que lo que hagas con tu cuerpo, mente y tu vida no me afectará a mí ni a quienes te queremos, pues cada quien es responsable de lo que le fue prestado en esta vida. No me interesa saber si te prostituyes, te alcoholizas o consumes drogas, me interesa sólo que tu vida retome el rumbo, que pongas todo en la balanza, que tomes las decisiones que consideres correctas sin que éstas afecten a terceros.



Puede ser que mi percepción esté errada, pero creo que malos ejemplos no has tenido de tu familia, pues eso de andar en antros o sabrá Dios dónde a deshoras de la noche nunca los viviste en el seno familiar. Ignoro de dónde provenga ese estilo de tu vida bohemia y ese libertinaje. Puedo suponer que surja de algún desafío o de alguna venganza hacia tus padres o hacia toda la familia, no encuentro otra razón; sin embargo, si fuese así, creo que la venganza aún cuando sea manjar de dioses, tiene sus graves consecuencias, porque por mucho que sientas que te hace libre, hace que en tu interior las ataduras sean más fuertes y más dolorosas cada día y se reflejarán en tu estado de salud más adelante.



Debes saber que a pesar de haber perdido tu respeto, aunque lo dudes te quiero mucho y siempre lo haré y jamás olvidaré que fuiste mi hija, pues todos los momentos que vivimos juntos desde tu nacimiento hasta hace unos meses y que han sido los más grandes regalos que Dios me ha dado.



Los detalles tuyos y de tus amistades puedo tomarlos únicamente como un desafío, como una burla o como remate de las venganzas hacia mi persona y hacia mi familia, pues ni tú ni tus “amigos” han tenido la atención ni la delicadeza de presentarse simplemente, ni de establecer un lazo de comunicación aunque fuera por compromiso con la familia, pues obvio es que están jugando contigo y tú estás consintiendo esa agresión en nuestra contra que jamás consentiré ni estaré dispuesto a aceptar.



Por último, te digo que la casa de la familia siempre será tu casa, auque sea para que vengas a dormir. Sólo me resta pedirte perdón por todos mis errores y por no haber aprendido a ser tu padre a tiempo y deseo con toda mi alma que tu vida que es plena, perfecta y completa, recupere la luminosidad y la conciencia. Que Dios y el Arcángel Miguel quiten las vendas de tus ojos y logres la paz en tu alma y la estabilidad y tranquilidad en todos los sentidos.



Aunque no debería, me atrevo a pedir perdón también en nombre de tu madre, que a pesar de todos los errores que ambos pudimos cometer en tu crianza, no fueron en ningún momento con la intención de dañarte. Te pido también que no sigas luchando por tratar de hacernos cambiar con ese estilo tan propio, pues los cambios no están fuera de nosotros. Acéptanos como somos, pues si insistes en cambiarnos, sólo encontrarás frustración, amargura y sólo conseguirás incrementar tu dolor. Intenta cambiar tú desde tu interior, ya que los cambios no están en las demás personas, el verdadero cambio está en tu interior y depende de ti que nosotros y otras personas cambien.




Con todo mi amor y desde mi alma …



Tu padre.

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