lunes, 17 de octubre de 2011

CAMINATA POR LA PAZ




De visita en La Paz, BCS., dispuesto a acompañar a mi nieto Manuel en el día de su boda. Me levanté para desayunar y satisfacer a mis tripas, no sin antes recorrer el malecón y disfrutar de una caminata bajo el radiante sol del puerto.
Satisfice mi necesidad de alimento y fui de regreso al hotel, que según la agencia de viajes es de cuatro estrellas, pero a mi juicio, le faltaron dos, pues sus escaleras se mueven cual puentes colgantes o como barco en tormenta. Mi habitación me hace sentir como un halcón o como un águila, pues está próximo a la azotea.
Opté por no recluirme en mi habitación y seguí mi travesía pedestre. Pude percatarme de que La Paz es una ciudad de altos, no por la estatura de su gente, sino por que cada esquina cuenta con sus cuatro altos de disco. Pareciera que el objetivo es acabar con la gasolina y promover las empresas productoras de balatas, pues hay que frenar obligatoriamente cada cincuenta o cien metros.
Repentinamente me transporté al pasado al ver en una esquina a dos niños dando vuelo a su imaginación y a la creatividad, jugaban a los carritos como yo lo hacía, uno adentro de una caja de cartón y el otro lo empujaba imitando los ruidos de un carro.
Continué mi caminata hasta llegar a otra esquina que me arrastró de nuevo hacia el túnel del tiempo en un viaje instantáneo hacia el pasado. Me transporté cincuenta y un años atrás, pues me encontré un semáforo colgante, de los años sesentas en Mexicali, de esos desechados en Caléxico por ser antiguos y haber cumplido con su función, pero que aparentemente el gobierno municipal rescataba de los basureros gringos.
Volví a mis siete años de edad y casi repito la historia cuando hacía mis primeros mandados a las muchachas ricas de la colonia (las dueñas de La siempre viva).
Tengo muy presente mi primer servicio para ellas, tuve qué ir hasta el ¨pueblo¨ (así se le decía al centro de la ciudad de Mexicali) a comprarles un disco de Enrique Guzmán, y aunque me dieron mis sesenta centavos para el camión (viaje redondo), opté por irme a pie porque no sabía viajar en vehículos con ruedas.
Llegué hasta la civilización, sobre calles de ardiente pavimento y por lo tanto, al primer semáforo en Av. Zuazua y Morelos donde tenía que cruzar y enfrentar por vez primera a ese aparato que colgaba en el centro del crucero y que tenía qué obedecer siguiendo sus señales. Me quedé buen rato tratando de interpretar las series rojo, amarillo, verde repetidamente, esperando que apareciera algún transeúnte para seguirlo, pero nadie aparecía. Tal vez por el calorón veraniego que hacia. Carros había muy pocos.
No alcancé a digerir la lógica del aparato pendiente, pero sólo tenía dos opciones, arriesgarme a cruzar o regresar sin mi encomienda. Decidí por el color que más me gustó,“el rojo”. Iba a media calle, pero ahí coincidimos un carro y yo. Me paralicé al oír los chirridos de las llantas al frenar y el estrepitoso sonido del cláxon. Pude reaccionar cuando el automovilista gritó. .. ¡Quítate chamaco pendejo! ¡Casi te mato!
Con la boca seca y el corazón acelerado por el susto apresuradamente terminé de cruzar la calle.
De regreso ya había aprendido que para cruzar era el color verde. Traía en mis manos el encargo, aunque llegó un poco ondulado gracias al fuerte calor.
Hoy, al regresar de mi viaje por el tiempo, fascinado por esa pieza de museo (casi una máquina del tiempo) estuve a punto de repetir la historia, sin embargo, reaccioné y me ubiqué en el aquí y en el ahora soltando casi una carcajada y esperé a que el aparato me diera la instrucción correcta con su luz verde para poder pasar ese raro crucero de una de las tranquilas calles del puerto.

sábado, 23 de octubre de 2010

HOMENAJE A LA REVOLUCIÓN


OBRA DE TEATRO

Homenaje a la Revolución es mi debut como dramaturgo. Esta obra fue escrita especialmente para su presentación en la muestra interestatal de teatro del CBBC el viernes veintidós de octubre del 2010 en conmemoracion del centenario de la Revolución y bicentenario de nuestra independencia. Atendiendo a los requisitos y condiciones establecidos en la convocatoria (u oficio, cómo deseen llamarle, por aquello de la semántica y las disculpas) del Depto de Actividades Paraescolares. La muestra se desarrolló el el auditorio del Plantel Ensenada. Al final de cuentas, sólo pocos nos apegamos y respetamos esos requisitos o condiciones de participación.

Me congratulo por haber dirigido a estos actores y actrices, todos "debutantes", pues en esta puesta en escena demostraron su talento y capacidades histriónicas y pusieron no sólo la "MUESTRA", sino el ejemplo a todos los actores y actrices con "EXPERIENCIA" de todos los grupos participantes Sobre todo pusieron en alto el nombre del PLANTEL ENSENADA del CBBC a pesar del poco apoyo al no contar con un espacio idóneo para realizar los ensayos. En el escenario se plantaron como si verdaderamente tuvieran tablas, como todos unos actores y actrices profesionales.

PERSONAJES:

Madre: Torres Agüero Naara
Hijo: Carballo López Diego Rodolfo
Adelita: Solorza Rodríguez Laura Irasema
Sargento: Barajas Páez Ernesto
Valentina: Rodríguez López Zhujeyth
Juan: Córdova Espinoza Daniel Francisco
Joven Revolucionario: Cárdenas Beltrán Ricardo
Turba: (todos)Chávez Rivera Laura S. y López Zazueta Oralia

Dirección, Iluminación y Utilería: Cuauhtémoc Pérez Gerardo.



CUADRO 1: LA MADRE Y EL HIJO

(Al abrirse el telón, ante una tenue luz blanca, arrodillada en centro del escenario aparece una mujer de mediana edad, haciendo tortillas frente a un fogón o anafre y sobre él, un comal. La escena inicia con la canción Adiós a un Soldado como fondo. Al terminar ésta, sube la intensidad de la luz y entra el hijo nervioso y desesperado dirigiéndose a ella.)

El hijo: !!Mamá!! !! Mamá!!

Madre: ¿Qué te pasa m’hijo?

El hijo: Dicen que la leva ya viene pa’l pueblo, y la verdá yo no quiero irme con los federales. Dicen también que están reclutando a la fuerza a todo aquél que tenga edad suficiente para peliar contra nuestros hermanos. Yo, prefiero irme a la bola a luchar por los ideales del general Zapata… “Tierra y Libertad”.

Madre:(Angustiada por la noticia, llorando responde) Ándele m’hijo, cómase un taco y luego váyase a peliar por la causa, que su madre prefiere que se vaya con la bola y no con esos méndigos pelones del gobierno de ese desgraciado General Huerta. Agarre la carabina de su padre y déles batalla, pa’ que se acabe el hambre y la injusticia.

El hijo: ¡Sí má! Ya verá que a pesar de ese ejército de pelones tendremos una patria verdadera. Ahora sí seremos mexicanos de primera y lograremos acabar con esas tiendas de raya, con todas las injusticias y los abusos de los hacendados y de este gobierno que tanto daño nos han hecho.

Madre: Sí m’hijo, siga los ideales del General Zapata, recuerde que él prefiere morir de pie que vivir arrodillado. Que Dios me lo bendiga y me lo acompañe siempre y no se le haga raro que cualquier rato me le aparezca en la bola con mi treinta treinta.
(Se apaga la luz y ambos salen sigilosamente)

CUADRO 2: ADELITA Y SARGENTO

(Se colocan en el extremo derecho al frente del escenario Adelita y el sargento ante una luz verde).

Adelita: Mi sargento, estoy muy priocupada.

Sargento: A ver mi Adelita… ¿Dígame por qué?

Adelita: Pos es que pareciera que esta revuelta no terminará nunca.

Sargento: Mire Adelita… tenga paciencia. Todos estamos cansados de los malos tratos y abusos de este desalmado gobierno y créame que no importa cuanto nos desgastemos en esto, porque ya no tenemos nada que perder y mucho qué ganar.

Adelita: Tiene usté razón, hemos de seguir luchando hasta ver que Pancho Villa o el general Zapata estén en el poder.

Sargento: Claro que sí, ya verá que pronto triunfaremos y si usté acepta, nos casaremos, y tendremos hartos chilpayates cuando esas tierras regresen a nuestro poder.

(Al terminar la escena, Adelita y el sargento, salen del escenario, apagándose la luz verde.)



CUADRO 3: JUAN Y VALENTINA

(Aparecen en el otro extremo ante una luz roja Juan y Valentina)


Juan: ¿Qué tal mi chula, cómo está usté?

Valentina: Óigame mi Juan, creo que ya no debemos vernos.

Juan: Por qué me dice eso mi chata, ¿Qué no vé que’stoy reteenamorao? O qué, ¿Ya no me quere?

Valentina: No es eso mi Juan, es que dicen que lo van a matar mañana y lo van hacer a la mala nomás por ser revolucionario.

Juan: Mire nomás, pos lo revolucionario no se me ha de quitar, porque ser revolucionario es mi placer y por usté y mi México vale la pena el riesgo y si me han de matar mañana, pos que me maten de una vez.

Valentina: Por eso te quero… ¡por bragado! ¡Sigue luchando al lado del General Villa que ganaremos todas las batallas!



CUADRO 4: El CAMPAMENTO

(Al terminar la escena, se encienden las tres luces que relejan los colores de la bandera en el fondo del escenario. Por el lado izquierdo, un joven revolucionario representando a la clase media, con su rifle en alto, entra gritando consignas en contra del gobierno y vitoreando a Villa y Zapata, seguido de una turba armada gritando. Se integran a la turba los demás personajes.)



El joven: ¡Viva Villa!

Turba: ¡Viva!

El joven: ¡Viva zapata!

Turba: ¡Viva!

El joven: ¡Vivan los mexicanos y que muera el mal gobierno!

Turba: !Que muera el mal gobierno! ¡Que muera el mal gobierno! ¡Que muera el mal gobierno!

(Se apagan las luces y se colocan dispersos sentados en el suelo simulando un campamento, Comienzan a cantar fragmentos de la Adelita, la Valentina, la Rielera y la Cucaracha. Se hace el obscuro total y se cierra el telón.

FIN.

martes, 12 de octubre de 2010

LA RASURADORA RESENTIDA


Cada temporada de invierno, mi familia y yo aprovechamos para pasar las vacaciones viajando en automóvil hacia el centro del país. En uno de esos viajes, había sacado ya el permiso de internación temporal para mi carro y mi maleta la había hecho con una semana de anticipación. Tenía todo listo, ropa, cepillo de dientes, cepillo para el pelo, etcétera. Aún no decidía si llevar mi rastrillo o mi rasuradora de baterías. Se me pasó el tiempo sin advertirlo, opté por llevar mi rasuradora para no cargar con la crema de rasurar que ocuparía un espacio extra. Eran ya pasadas las ocho de la noche y saldríamos por la madrugada, pero había olvidado un pequeño detalle… no había comprado pilas. Raudo y presuroso, me dirigí a la tienda de sólo un precio para comprar unas pilas alcalinas. ¡Oh sorpresa! Había olvidado que faltaban unos días para la noche buena y las pilas se habían agotado. No encontré las pilas que buscaba, pero en la tienda hallé una caja llena de paquetes con pilas “normales” marca Rocket con veinticuatro piezas cada uno. No lo dudé y me llevé dos,luego me dirigí contento a casa por la gran oferta adquirida, hasta les ofrecí a mis hijos y a mi esposa por si llegaban a necesitar. Por la media noche tomamos la carretera e iniciamos el trayecto con destino a Guadalajara haciendo una escala en Culiacán. Al día siguiente manejé hasta llegar a Tepic cuando caía la tarde. A mi esposa se le ocurrió que tomara la vía hacia Puerto Vallarta y así fue. La carretera es muy sinuosa y la noche era obscura, me sentía cansado y todos estábamos hambrientos. Decidimos pasar la noche en Santiago Ixcuintla para descansar y alimentarnos. Nos hospedamos en un lujoso hotel. Nos instalamos, y antes de salir a buscar qué o dónde cenar, decidí darme un baño para descansar. Salí de la regadera y saqué mi rasuradora, pues con la desvelada y el cansancio mis tres pelos de barba y bigote habían crecido. Saqué dos pilas del paquete de veinticuatro, las coloqué en mi máquina y comencé a rasurarme, mientras la familia veía televisión. No pasaron cinco segundos cuando la máquina comenzó a perder fuerza, parecía que estaba resentida y se rebelaba por haberle puesto baterías sencillas y baratas. De pronto se detuvo, habían quedado los duros pelos de mi barba entre sus cuchillas, comencé a reír de nervios, pues no lograba despegarla de mi cara, mis hijos y mi esposa al percatarse del hecho, no pudieron ayudarme, pues al verme se les vino un ataque de risa que les impedía hacer algo por mí. Como pude, quité la tapa de la rasuradora y saqué las pilas. Coloqué otras dosde las veintidós que me quedaban, éstas no duraron ni cinco segundos y mi barba seguía atorada y la máquina continuaba colgando de ella. Pasó un buen rato. Cambiaba constantemente de pilas intentando terminar la rasurada o al menos esperaba que soltara mi barba. Veinticuatro pilas pasaron por la máquina y ninguna sirvió. Mi familia lloraba a causa de las carcajadas causadas por el espectáculo que sin querer les ofrecía, yo también lloraba de la risa, los nervios y dolor, nunca pensé que sufriría tanto. Al ver mi impotencia, mi mujer sacó las pilas de su discman y casi revolcándose de la risa me las entregó sin poder hacer o decir nada. Desesperado arranqué la máquina de mi barba, sentí un inmenso dolor pero un gran alivio. Puse las pilas y pude terminar mi trabajo. El otro paquete de las Roket terminó sin abrirse en la basura. Mi sentido común me había dicho “Llévate el rastrillo”, pero no le hice caso, sólo por confiar en la tecnología. Ahora, cada vez que salgo de vacaciones cargo conmigo una rasuradora eléctrica recargable, sustituta de la de pilas que conservo como un desagradable pero divertido recuerdo de esas magníficas vacaciones, hoy se encuentra descansando en su estuche porque después de ese suceso le perdí totalmente la confianza.

jueves, 16 de septiembre de 2010

MI DESPEDIDA




Sentí que la noche de ayer transcurrió muy lentamente, parecía que cada minuto había duplicado su tiempo de duración. Me fue imposible conciliar el sueño, si me permiten llamarle así, pues la superficie donde me encontraba, era muy angosta. Aunque eso no debió ser el verdadero motivo, pues toda mi vida dormí en superficies angostas; una cobija doblada sobre el suelo o un simple catre de lona, de esos que se usan para acampar. De hecho mis últimos años dormí dentro de una bolsa de dormir para no destaparme por las noches. Y si las camas fueron anchas, siempre dormí justo en la orilla por la misma razón.

Tal vez fue lo duro, lo plano o lo frío del acero inoxidable, ¿O será que dormí desvestido y cubierto sólo por una blanca sábana? ¿O será que la temperatura del cuartucho en el que pernocté estaba controlada para que este cuerpo no se descompusiera rápidamente?

El caso es que hoy me encuentro en este lugar oscuro y angosto para no perder la costumbre.

Mi cuerpo inerte se siente confortado, pues yace sobre una superficie acolchonada. En mi cuerpo ya no siento ni el frío ni el calor, aunque en la sala donde estoy la gente esta cubierta, entran y salen quejándose de la baja temperatura.

Mi mente no se ha desprendido de mi cuerpo y puedo ver que soy el personaje principal de esta obra, pues estoy en el centro del escenario. En la parte posterior se aprecia un paisaje que tiene cautivado al auditorio, al menos eso creo yo. Sí, es un bello paisaje... Ubicada en el centro del jardín exterior, la hermosa fuente rodeada de un suelo alfombrado de un natural y verde pasto. Alrededor, grandes árboles donde revolotean algunas palomas representando supongo a los espíritus que de aquí se separan.

La gente parece hipnotizada, todos tienen la mirada perdida pero fija. Algunos proyectan tristeza, otros, temor y algunos otros no disimulan su alegría por mi último acto.

En la sala, el techo, el piso y las paredes son blancas, en las paredes laterales cuelgan seis cuadros de pinturas abstractas muy coloridas. Al frente, sus dos entradas y bonitos vitrales que permiten entrar los vespertinos rayos solares. Puede respirarse tranquilidad y paz, aunque pienso que falta un poco de música para ambientar.

Me escogieron un ataúd color ataúd, pues en vida siempre pensé que el plateado es el color indicado para estos estuches. Sobre mí, al centro un precioso ramo de flores blancas y no podía faltar mi foto, no sé de dónde la sacaron, pues siempre fui alérgico a las cámaras o ellas a mí. A los lados, recargados en ambas paredes han colocado y continúan llegando varios arreglos florales, todos naturales y de vivos colores que no concuerdan con las falsas veladoras eléctricas empotradas en la pared, ni con los dos simulados cirios eléctricos, ubicados uno en mi cabeza y el otro en mis pies.
Como han cambiado las cosas, recuerdo que antes un muertito podía disfrutar de la luz de cuatro grandes cirios blancos de parafina natural y de velas que aunque humeantes, conducían a las almas hacia donde tenían qué llevarlas, supongo que hasta el cielo o con los parientes y amigos que se le adelantaron; pero lo que me tocó a mí, sólo iluminación sintética, ignoro a donde mi alma irá a parar. Bueno, creo basta de criticar y de inconformidades, pues a pesar de todo, al final del camino, esta gente siempre me quiso hasta el fin e hizo lo posible por darme una digna despedida.

sábado, 4 de septiembre de 2010

XEENA

Era imposible de creer. Al llegar a casa, sentí de pronto que mi respiración se agitaba y mi corazón bombeaba mi sangre de manera más apresurada de lo usual al ver que ella no estaba. No salió a recibirme como siempre lo hacía.
Desesperadamente tomé el llavero, la angustia me impedía localizar la llave de la cerradura de la puerta. Hice tres respiraciones profundas para calmar mi ansiedad. Por fin logré abrir. Le busqué por todos lados, mas no la encontré.

Mi ser fue invadido por terribles sentimientos de tristeza, decepción, impotencia, culpa y dolor.
Logré tranquilizarme después de un rato y procedí a emprender de nuevo la búsqueda. Angustiado registré todas las calles del lugar, metro a metro, centímetro a centímetro. No podía creer que me hubiera abandonado, incluso la creí muerta, tanto así que examiné hasta por debajo de la casa.

En momentos, para calmar mi ansiedad, pensaba que se había escondido para después darme una agradable sorpresa, pero… ¡Definitivamente no estaba!... !!Se había ido de mi vida!! Me había abandonado después de tanto tiempo de mostrarme los arrebatos de su amor y su cariño.
De nada valió que la piel de mis piernas, mi espalda, mis brazos y mis manos quedara bajo sus uñas cada vez que iba a verle, cada vez que le visitaba para confirmar que estuviera bien alimentada.

Pero se fue y no podía asimilar que se hubiera marchado. Se escabulló de mi vida por algún hueco que me fue imposible localizar.

Abatido, invadido por los sentimientos más tristes, cerré la casa y partí del lugar, abrumado por mis pensamientos. No deseaba sustituirla, pero estaba dispuesto a ello, no había más remedio, tenía qué hacerlo, aún sabiendo que como ella no encontraría a nadie.

Lloré en silencio y en soledad mi pena, no lograba convencerme de su ausencia. Mi mente seguía atormentándose por la duda. Intentaba encontrar una explicación de su partida cuando todo parecía estar bien, mi cerebro se atormentaba a cada momento, no dejaba de pensar en ella, pues en mi alma existía una remota esperanza de que recapacitara y valorara el amor que a pesar de su abandono aún vive en mí y regresara.

Desde lo más profundo de mi ser, escuché una vocecilla apenas perceptible que me decía…
- Regresa y búscala de nuevo, es posible que haya regresado... ¡Búscala de nuevo!

Con sentimientos encontrados de pena, tristeza, y hasta con cierto coraje, pero con una leve esperanza, decidí regresar al lugar de nuestros encuentros.

!!Ahí estaba, había regresado y entrado por el hueco secreto!!

La muy sinvergüenza al verme, estremecía todo su musculoso cuerpo, ladraba sin cesar, moría de gusto al volver a verme. Movía su cola sin parar y sólo esperó que abriera yo la puerta para saltar de felicidad sobre mí y como siempre arrancar con sus garras la piel de mi espalda, mis brazos, mis manos y mis piernas.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL DESIERTO #1



Al amanecer salí de la ciudad y me he internado en este inhóspito desierto. Estoy harto de la vida en sociedad y no quiero saber más de ella.



El camino es interminable, el paisaje es monótono, el mismo desde hace horas. Tal parece que no me he desplazado ni un kilómetro. El automóvil se viene sobrecalentando, debo parar y buscar un lugar para protegerme de este intenso sol. Sé que No llegaré muy lejos, dos neumáticos se han pinchado por tantas espinas que han pisado. Me detendré en esa colina junto a aquél arbusto, espero que me sirva de protección luego subiré hasta la cima para ubicarme…



¡Uff! es difícil escalar esta escabrosa colina, pero falta sólo un poco.



Por fin he trepado, el calor es insoportable; ¡Dios mío!... ¡Estoy en medio de la nada! Aquí no habita ninguna alma. Aunque tengo la sensación de haber visto a alguien, tal vez estoy alucinando. Tendré que regresar y protegerme de este maldito sol.



El descenso me cuesta más trabajo, pues la temperatura aumenta minuto a minuto. Ya siento los estragos de la deshidratación; mis glándulas sudoríparas han dejado de funcionar, oigo un intenso zumbido, creo que mi cabeza va a estallar, siento náuseas y creo que voy a vomitar. Es la sensación más desagradable de toda mi vida. Descansaré un rato bajo este arbusto.



Lo que vi desde arriba no fue una ilusión, no fue un espejismo, ¡Es un hombre! Y viene caminando por la brecha.



- ¡Disculpe, señor! ¡Espere! ¡Por favor, espere!



- Con una voz de otro mundo me respondió…Si quieres que me detenga, tendrás que darme de tu agua ¡ESTOY MUERTO DE SED! Me respondió y de pronto azotó en el espinoso suelo.



Mojé su cabeza para refrescarle, humedecí sus labios. De pronto, abrió los ojos, me arrebató la cantimplora y bebió toda el agua que quedaba. Se incorporó muy repuesto secándose sus labios con su mano y con una risa infernal, burlándose de mí me dijo...



- Ya no tienes agua, tu auto ya no sirve y estás en mitad del desierto, ¿Qué harás ahora?... ¿Por qué lo hiciste? ¡Eres un tonto! creíste haber salvado mi vida dándome tu agua.



- ¿Por qué dice eso señor?



- Te lo dije claramente y no me hiciste caso.



- Dígamelo de nuevo por favor, no le entiendo.



- ¡Yo ya estoy muerto desde hace mucho tiempo!. Y tú morirás de sed, de la misma forma en que yo morí!



Me quedé impávido, al ver que aquél hombre que había consumido toda mi agua comenzó a desmoronarse convirtiéndose en arena poco a poco frente a mis incrédulos ojos.






EL DESIERTO #2




Son las dos de la tarde, el sol está en su máximo esplendor, este desierto es infinito. El panorama es desolador, sólo se escucha el ruido que hacen los buitres que sobrevuelan el entorno.



Tendré que subir esa montaña para ubicarme, seguramente habrá algún pueblo cerca y podré divisarlo.



El clima es inclemente, el sudor me surca la cara, falta un poco para llegar a la cima.


Desde acá, sólo veo una brecha infinita que parte en dos el inmenso desierto. En ella, alcanzo a distinguir un bulto que se mueve. No lo identifico ¿Será algún animal?.. Mejor será que baje, tal vez sea alguna persona que conozca bien el desierto y me ayude a llegar a alguna parte.



¿Cómo descenderé? el terreno es muy falso, he derrapado y no puedo controlar mi equilibrio ¡Dios mío! He comenzado a rodar cuesta abajo recogiendo con mi cuerpo cada espina que se atraviesa a mi paso.



Por fin, he llegado al plan. El dolor es intenso, mi respiración está demasiado agitada, en mi cuerpo no cabe una espina más, nunca había experimentado tanto dolor. Mi piel se ha inflamado completamente, creo que voy a desmayarme.



¿Estaré alucinando?, oigo pasos, alguien se acerca.



- ¿Quién está ahí?



- Alguien muerto de sed.



- ¡Ayúdeme por favor!



- Dame tu agua y tal vez te ayude.



- Tome usted la que quiera, ¡Pero ayúdeme, se lo ruego!



- Está bien, la tomaré.




El extraño cogió la cantimplora y la vació sobre mí, posteriormente procedió a mover mi cuerpo haciendo que el dolor se volviera más agudo. Me estrujaba cada vez más, pedí que me dejara, que no me ayudara pues el sufrimiento era insoportable y sin más perdí el sentido.




Comencé a recuperar el sentido con una sed tremenda, sentía que la cabeza me daba vueltas. Mi cuerpo estaba totalmente empapado.



De pronto, sentí unos piquetes en mis costillas y comencé a escuchar una voz femenina que gritaba con un tono imperativo...



Era mi mujer que me pegaba puntapiés haciéndome reclamos.


- ¡Despierta ¡ ¡borracho inmundo!, no he dormido, toda la noche preocupada por que no viniste a dormir, y mira nada más, tú aquí tirado en plena banqueta. ¡Métete ya, que te estás orinando en los pantalones!



Fue entonces cuando comprendí mi situación y no tuve más remedio que obedecer a mi comprensiva esposa.



CARTA DE UN PADRE A SU HIJA


Querida Hija:



Tal vez las palabras que te escribo sean crueles, sin embargo es urgente que te las haga llegar. Son las tres cuarenta de la mañana, acabas de llegar y en estos momentos es difícil para mí platicar contigo, pues tal vez vienes cansada de una más de tus noches de bohemia. De tal forma que no me queda más que utilizar el único medio de comunicación que hasta hoy tú has utilizado conmigo. Como sabes, a mí me gusta hablar y decir las cosas frente a frente y decir sin tapujos las cosas como son, sin embargo, sé que cada vez que intenté entablar de esa forma contigo, la comunicación falló, fracasé de la manera más rotunda, pues siempre sin querer hacerlo te lastimé con mis palabras y lo que menos deseo en esta madrugada es convertirte de nuevo en víctima, pues tal vez sólo estés esperando ese pretexto para dejar a tu familia y no es mi objetivo darte ese gusto, y mucho menos sufrir por tus decisiones.



Como te mencioné anteriormente, la comunicación contigo lamentablemente falló y sinceramente ignoro qué pasó en tu vida, porque ignoro si aún vives con nosotros. De un tiempo acá sólo puedo apreciar rechazo, rencor y amargura en contra de tu familia y como te digo anteriormente, por tal de no molestarte he guardado silencio a pesar de ver cómo te perdemos.

He guardado silencio, he intentado ser cauto por no agravar las cosas y evitar que tomes una decisión que afecte definitivamente tu vida y tus relaciones familiares, ya que no hace mucho me manifestaste por escrito tu deseo de irte de la casa. Me he detenido también por no deteriorar aún más el estado de salud de tu madre, que ha hecho lo posible por que abras los ojos, sin embargo, lamentablemente sus métodos también han fallado.



Tal vez ni siquiera estés consciente del rumbo que le diste a tu vida y tal vez sientas que haces lo correcto, ¡Bien por eso!, aún así, considero (Y es una apreciación muy personal) que no puedes estar bien al cien por ciento, porque tus acciones sólo te han causado dolor e indecisión, tal vez sea porque tu conciencia está siendo manipulada por quienes te dicen al oído sólo lo que deseas oír, que momentáneamente te hacen ser “feliz” o vivir una felicidad fingida, y hacen que olvides o te alejes de quienes consideras te hacemos daño, pero con ello hacen también que ignores y hagas tu futuro a un lado e ignores todas las bendiciones que Dios te ha dado.



Creo que debes estar consciente de que lo que hagas con tu cuerpo, mente y tu vida no me afectará a mí ni a quienes te queremos, pues cada quien es responsable de lo que le fue prestado en esta vida. No me interesa saber si te prostituyes, te alcoholizas o consumes drogas, me interesa sólo que tu vida retome el rumbo, que pongas todo en la balanza, que tomes las decisiones que consideres correctas sin que éstas afecten a terceros.



Puede ser que mi percepción esté errada, pero creo que malos ejemplos no has tenido de tu familia, pues eso de andar en antros o sabrá Dios dónde a deshoras de la noche nunca los viviste en el seno familiar. Ignoro de dónde provenga ese estilo de tu vida bohemia y ese libertinaje. Puedo suponer que surja de algún desafío o de alguna venganza hacia tus padres o hacia toda la familia, no encuentro otra razón; sin embargo, si fuese así, creo que la venganza aún cuando sea manjar de dioses, tiene sus graves consecuencias, porque por mucho que sientas que te hace libre, hace que en tu interior las ataduras sean más fuertes y más dolorosas cada día y se reflejarán en tu estado de salud más adelante.



Debes saber que a pesar de haber perdido tu respeto, aunque lo dudes te quiero mucho y siempre lo haré y jamás olvidaré que fuiste mi hija, pues todos los momentos que vivimos juntos desde tu nacimiento hasta hace unos meses y que han sido los más grandes regalos que Dios me ha dado.



Los detalles tuyos y de tus amistades puedo tomarlos únicamente como un desafío, como una burla o como remate de las venganzas hacia mi persona y hacia mi familia, pues ni tú ni tus “amigos” han tenido la atención ni la delicadeza de presentarse simplemente, ni de establecer un lazo de comunicación aunque fuera por compromiso con la familia, pues obvio es que están jugando contigo y tú estás consintiendo esa agresión en nuestra contra que jamás consentiré ni estaré dispuesto a aceptar.



Por último, te digo que la casa de la familia siempre será tu casa, auque sea para que vengas a dormir. Sólo me resta pedirte perdón por todos mis errores y por no haber aprendido a ser tu padre a tiempo y deseo con toda mi alma que tu vida que es plena, perfecta y completa, recupere la luminosidad y la conciencia. Que Dios y el Arcángel Miguel quiten las vendas de tus ojos y logres la paz en tu alma y la estabilidad y tranquilidad en todos los sentidos.



Aunque no debería, me atrevo a pedir perdón también en nombre de tu madre, que a pesar de todos los errores que ambos pudimos cometer en tu crianza, no fueron en ningún momento con la intención de dañarte. Te pido también que no sigas luchando por tratar de hacernos cambiar con ese estilo tan propio, pues los cambios no están fuera de nosotros. Acéptanos como somos, pues si insistes en cambiarnos, sólo encontrarás frustración, amargura y sólo conseguirás incrementar tu dolor. Intenta cambiar tú desde tu interior, ya que los cambios no están en las demás personas, el verdadero cambio está en tu interior y depende de ti que nosotros y otras personas cambien.




Con todo mi amor y desde mi alma …



Tu padre.

domingo, 7 de febrero de 2010

DEFINICIÓN DE AMIGO





Posiblemente la etimología de la palabra ""amigo"",

provenga de los vocablos latinos "amicus" del

verbo "amore - amor". Habrá quien afirme que se

origina del vocablo "animi"de alma y "custus" de

custodia que se definiría con la bella expresión...

"EL GUARDIÁN DEL ALMA".


Pero como nuestro idioma tiene dos vertientes,

pasemos a una interpretación que pudiera darse

desde las raíces griegas. El prefijo "a" significa

una negación, o sea "sin", y "ego" que significa

"yo".

Entonces, desde este punto de vista, amigo

etimológicamente significa... "SIN MI YO"


Con el amigo nos identificamos plenamente,

y luego... las clasificaciones.


El mejor amigo es y será entonces el espejo del alma,

nuestro reflejo interno, nuestro otro yo en diferente

cuerpo; quien nos compende, nos regaña y

reprende. Es el bálsamo que alivia nuestras heridas,

quien comparte nuestra pena y la alegría.

Está siempre como una bendición de Dios tan

requerida, pues lucha contigo por recuperar

tu vida; es el ser que se aprecia siempre

sin pena ni vergüenza.


Con el amigo reinventas el lenguaje, pues

su grandeza hace que se renueve el significado de

las palabras y algunos vocablos se vuelvan vacíos.


Amigo es el afecto necesario y suficiente,

por lo tanto, amigo es quien ama aunque

no sea correspondido y cuando en esa

relación la reciprocidad se cumple, la amistad

se transforma en arma indestructible y en fuente de vida.


Es difícil encontrar al amigo en un hermano,

en el padre o los parientes. Para evitar conflictos

familiares, el amigo debe ser un lazo independiente.


Es urgente, necesario y obligatorio encontrar

al buen amigo, al regalo divino para nosotros

reservado y que viene a allanar nuestro camino.



domingo, 25 de octubre de 2009

CUAUHTÉMOC

El tlatoani o señor mexica Cuauhtémoc fue el último emperador de México-Tenochtitlán y el último de los hijos de Ahuizótl, octavo rey de México, y de la princesa de Teyacapatzin.Se cree que nació en el año 1496, en el 4 Técpatl del calendario indígena. A un lado de la cuna de esteras o petates se colocaron el escudo y las armas del padre, simbolizando el nacimiento de un varón, cuyo destino fue la guerra.La sacerdotisa-partera, después de pronunciar las palabras de salutación, cortó el ombligo del niño y lo enterró en el campo. Curiosamente en el año 4 Técpatl, las crónicas indígenas registran haberse registrado un eclipse solar, mismo que tuvieron por mal agüero.Ahuízotl convocó a los augures para que, de acuerdo con la fecha y hora de nacimiento, consultaran en el Tonalpohualli o libro de los adivinos cuál sería la suerte del pequeño. Lo bañaron con las aguas de la madre Chalchiuhtlicue, para purificarlo y limpiar su corazón y le impusieron el nombre de Cuauhtémoc, cuyo significado es "Águila que Desciende".En 1502 ó 10 tochtli murió Ahuizótl, dejando al pequeño Cuauhtémoc, de apenas seis años de edad, al cuidado de su madre. La alimentación del niño se reducía a tortilla y media de maíz.Como muestra de humildad, acudía al tianguis o mercado de Tlatelolco a recoger los granos de maíz y frijoles que los comerciantes dejaban regados en el suelo. Se internaba en el bosque para cortar leña y carrizos para encender el fuego de su hogar y remaba lago adentro para pescar juiles, peces blancos y truchas de la laguna.A los 15 años, Cuauhtémoc ingresó al Calmecac, templo-escuela de ciencias, artes y religión. Ahí endureció su cuerpo a base de severas prácticas: barría el templo, encendía el bracero divino con la leña que cortaba en el bosque y, con devoción, sahumaba a sus dioses.Dormía en el piso para evitar las tentaciones carnales, se bañaba con agua fría del estanque y en ocasiones ayunaba hasta la media noche. Siempre hacía oración y se punzaba el cuerpo con espinas de maguey.La primera participación militar de Cuauhtémoc fue en la guerra para conquistar los señoríos de Oaxaca y en las Guerras Floridas llamadas Xochiyayáotl. En 1515, el supremo señor de México, Moctezuma Xocoyotzin elevó a Cuauhtémoc al rango de tecuhtli y se convirtió en señor de Tlatelolco.En el fatídico año de 1519, desembarcó en costas del Sureste mexicano el conquistador español Hernán Cortés. Moctezuma murió el 29 de junio de 1520 y su lugar lo ocupó Cuitláhuac.Cuauhtémoc participó en la defensa de Tenochtitlan la noche del 30 de junio de 1520, cuando Cortés y sus hombres fueron derrotados por los mexicas. Después de la muerte del emperador Cuitláhuac –contagiado de viruela por uno de los soldados españoles–, en enero de 1521, Cuauhtémoc fue entronizado como emperador de México. Coanacochtzin y Tetlepanquetzaltzin lo coronaron.Los señores de Texcoco y Tacuba abrieron el cortejo que lo condujo a la pirámide de Huitzilopochtli. Ahí, Cuauhtémoc fue ataviado de manera especial: se le tiñó el cuerpo de negro y ungido con las aguas sagradas se le dotó con los símbolos mágicos de inmunización y poder. Por último, fue cubierto con una manta pintada con cráneos y huesos, símbolo de la Tierra.Cuauhtémoc se casó con la viuda de Cuitláhuac, llamada Tecuichpo –hija de Moctezuma y quien también fuera mujer de Cortés, a la muerte de Cuauhtémoc–. Mientras esto ocurría, el 8 de julio de 1520, Cortés establecía una alianza con los tlaxcaltecas; en Tlaxcala, el conquistador improvisó un astillero y ordenó la construcción de 13 bergantines, con los que regresó a Tenochtitlan, con el único fin de conquistarla.Tenochtitlan fue sitiada y Cortés envió a Cuauhtémoc un mensaje exhortándolo a rendirse, ofreciendo a cambio perdonarle la vida y dejarlo gobernar México. El rey mexica contestó que la respuesta de paz la daría tres días después. Cuenta la crónica que ante el silencio de Cuauhtémoc, quien no contestó, Cortés ordenó a Gonzalo de Sandoval que atacase el sitio en donde se encontraba Cuauhtémoc con los bergantines construidos en Tlaxcala.El emperador mexica, junto con su familia, abordó una canoa, llevando con él un cargamento de oro y joyas y se internó en el lago. Sandoval lo descubrió e inmediatamente le ordenó a García Holguín que lo alcanzara. Al apuntarle con su ballesta, Cuauhtémoc pidió que no disparara; dijo ser el rey de Tenochtitlan y le rogó no dañar a su mujer y familia, así como tampoco tomar sus pertenencias.Cuauhtémoc fue entregado a Cortés y la Gran Tenochtitlan cayó bajo la lluviosa noche del 13 de agosto de 1521. Cortés codiciaba el tesoro de Moctezuma Xocoyotzin y creyendo que Cuauhtémoc lo tenía oculto, lo atormentó vertiéndole aceite caliente sobre los pies.Transcurridos tres años, el 24 de octubre de 1524, Cortés partió hacia las Hibueras (Honduras), llevando con él a Cuauhtémoc y a Tetlepanquetzal, señor de Tacuba. El conquistador, incómodo por el recibimiento que los pobladores dieron al verdadero emperador, temió alguna sublevación en su contra. Para evitarlo, ordenó que ambos señores fuesen ahorcados, colgándolos de una ceiba, el árbol sagrado de los mayas.El último emperador mexica falleció en Itzamkanac, estado de Yucatán, la noche del 28 de febrero de 1525, y con ello el esplendor mexica se opacó.Obras Consultadas-Toscano, Salvador, "Cuauhtémoc" en Genios y Líderes de la Historia; México, Promociones Editoriales Mexicanas, 1980, pp. 9-127.Autor: Rocío Elena Hamue MedinaEste contenido es propiedad del Sistema Nacional e-México

UNA HAMBURGUESA CONFUSA

Hace tiempo, en uno de esos días ajetreados, que por falta de tiempo mi esposa no tuvo oportunidad de preparar la comida, de tal forma que me invitó a comer una hamburguesa al restaurante Karl’s Jr., aprovechando que yo aún no lo conocía. Salimos de nuestro trabajo y nos dirigimos hacia allá, pedimos nuestra orden y nos sentamos frente a frente en nuestra mesa a esperar nuestra apetitosa comida.

En cuanto nos llevaron la orden, hambriento tomé mi hamburguesa, iba apenas a darle la primera mordida, cuando de pronto se acerca a la mesa una guapa mujer de piel morena clara, alta, delgada, de ojos azules, saludando a ambos y con una actitud muy familiar se dirige hacia mí y me dice... ¡Levántate!

Me quedé como menso con la hamburguesa cerca de mis dientes, no sabía qué hacer, ni qué decir, sólo volteé a ver a mi esposa que únicamente sonreía. Pensé que era alguna pariente, alguna vieja loca o alguien que deseaba hacerme una broma. Sin embargo, mi cerebro se volvía loco tratando de ubicar a esta imperante mujer.

¡Levántate! ¿Qué te pasa?...
Atónito, volteando hacia un lado y hacia otro, con la mirada pedía ayuda a mi mujer para salir del embrollo.

De nuevo, la delgada mujer utilizando con energía la función apelativa, ordenó imponentemente ¡Levántate y dame un abrazo! ¿O es que ya no te acuerdas de mí?

Yo con una risita nerviosa, para darle gusto y ponerle fin a esa difícil situación, y esperando que me dejara comer, dejé mi hamburguesa sobre la mesa, me puse de pie y le di lo que ella pedía… Un afectuoso pero forzado abrazo.

Regañándome de nuevo me dice amorosamente… ¿Qué ya no te acuerdas de tu maestra del Colegio Cristóbal Colón?... ¡Soy tu maestra Aurora!

Fue entonces cuando mi mente comenzó a fluir y comencé a armar el rompecabezas, me sentí halagado por el detalle y no sabía si agradecerle por quitarme esos veintinueve años de edad.

Pude por fin responder de la siguiente manera… Maestra, creo que me está confundiendo con mi hijo Emilio.

Sin saber qué hacer, ni qué decir, avergonzada, su cara pasó por todos los colores existentes. Sólo se concretó a pedir disculpas, se despidió y se retiró rumbo al sanitario. Tal vez esperó allí hasta que nos fuéramos, porque no la volvimos a ver.

viernes, 13 de marzo de 2009

UNA PEQUEÑA CIRUGÍA ESTÉTICA



Hoy de nuevo he cambiado de dueño, estoy a la expectativa pues no sé cómo me tratarán, ni cuanta gente tendré que transportar diariamente. No es ésta la primera vez, soy un poco vieja, he tenido algunos dueños, y éste no tarda en comenzar a soñar; le pondré esto y aquello, cambiaré su color, su sonido; le quitaré... bueno, ya lo oiré en cualquier momento.

Empiezo a sentir miedo, este nuevo dueño ha dado unos acelerones que hicieron temblar toda mi carrocería y toser a mi carburador. Hizo chillar mis llantas y de repente me dirigió hacia una de las más empinadas y tendidas cuestas de la ciudad; me obligó a subir a una velocidad de cincuenta y cinco kilómetros por
hora; estuve a punto de escupir en pedazos mis pistones, ¡pobre
motorcito mío!, esto no ha sido nada, podría perdonarle todo este maltrato, lo peor fue que de regreso a casa me llevó con, el hacedor de milagros según él, su carrocero de cabecera.

Escuché con mucho cuidado todo lo que decían, esto incrementó mis temores, pues pidió a su milagroso carrocero que amputara la parte central de mi carrocería, ¡qué horror!, me llamó larga y estorbosa. Además de las humillaciones tendré que soportar el corte de la sierra eléctrica con sus filosos dientes de carbón y el molesto tallado de las lijas.

Déjemela, dijo don Javier, se la tendré como nueva en una semana.

Está bien, contestó mi nuevo dueño, nos veremos pronto.

Antes de retirarse, se sentó al volante y comenzó a platicarme, dijo que nadie iba a quererme igual, porque sería su obra maestra, me convertiría en la minivan más mini que hubiese conocido, serás única, dijo; blanco capacete y azul lo que resta de tu cuerpo ¿te parece?. ¡Wahoo! Intenté exclamar, me gustó la idea.
Mi nerviosismo desapareció, pues valía la pena el sacrificio. Me sentí mucho mejor cuando prometió no forzarme más de esa manera, pues sólo estuvo probándome.

Quedé conforme, estacionada en mi hospital, donde me practicarían la cirugía estética reconstructiva, pensando en cómo quedaría con mi intervención quirúrgica. Segura de que en verdad sería la miniminivan más original y especial y que además tendría un nuevo dueño que platicará conmigo, que me cuidará y me querrá por siempre.

jueves, 12 de marzo de 2009

UN VIAJE SIN MEMORIA






Rodeado de gente, recostado en una cama ubicada en una habitación totalmente desconocida, llena de personas que por más que intento identificar, no logro hacerlo.

Aturdido y desconcertado, no sé qué ha pasado. Ignoro quien soy, pero estoy totalmente revolcado y con la ropa hecha jiras. Entre furiosa y preocupada se me acerca una mujer que dice ser mi madre, sorprendida exclama: ¡Está volviendo en sí! ¡Gracias Dios mío!, oigo otra voz femenina, creo que es mi tía Felipa que dice: ¡dénle agua con azúcar! ¡agarró un mal aire!


Pareciera que todo el barrio se reunió por satisfacer su curiosidad, el morbo, y ver de cerca el insólito y singular espectáculo para enterarse de viva voz de lo sucedido.

Azorado, aturdido y semiconsciente, me subieron en un automóvil con dirección hacia el hospital civil. Antes de llegar al nosocomio, mi cabeza empieza a aclararse y las ideas comienzan a fluir de nuevo en mi cerebro.

¿Pero qué hacía yo trepado en un camión, si a mis primos, a mi hermano y a mí nos habían mandado a matricularnos a la escuela?

Felices por haber pasado de año escolar, una vez inscritos, jugamos un rato en la escuela con nuestros respectivos compañeros. Se llegó la hora y emprendimos el regreso a casa. Mis primos y mi hermano, eran más temerarios y vagos que yo, no temían a los castigos de su madre, pero yo sí. Pues la mía parecía que me estaba cobrando todo lo que le hizo mi padre desde que se separaron, por el sólo hecho de ser el más parecido a él. Ese pequeño detalle siempre me trajo bastantes problemas, y sí, sin deber nada. Creo que estaba pagando todo lo que él hizo.

Vivíamos a sólo seis cuadras de la escuela. A mis queridos parientes se les ocurrió pedir un aventón al repartidor de refrescos de las marcas “Misión y el quita sed Squirt” aunque yo no estaba del todo convencido. Él aceptó de muy buena gana y con toda la buena intención de hacer el bien a unos niños aparentemente cansados. Parados sobre una especie de estribo en la parte posterior del camión, yo, agarrado con uñas y dientes empecé a sentir que la velocidad se incrementaba cada vez más, al mismo tiempo mi corazón bombeaba más sangre que de costumbre, sentía que se me salía. El paisaje pasaba ante mis ojos vertiginosamente, peor que cuando Luis, hijo del dueño de la tienda y por lo tanto el niño rico de la cuadra, me había paseado por primera vez en la parrilla de su bicicleta.



El vértigo se apoderó de mí. De pronto vino a mi mente la imagen de mi madre como si estuviera en una película, con su cable preferido en la mano, lista para comenzar a propinarme la cueriza del día y profiriendo la sarta de gritos y amenazas de costumbre. Comencé a sentir la santa golpiza.

El camión no se detenía y parecía que notenía intención de hacerlo. Pasó de largo la calle donde yo vivía, ignoraba dónde y cuando se detendría. De repente dije: ¨ Aquí me bajo ¨ y sin pensarlo mucho lo hice, ignoraba que pararía en la tienda del Chaparro que estaba en la siguiente cuadra. No me importó que el camión estuviese en movimiento, era preferible el aterrizaje suicida al enfrentamiento con mi madre. Rodé no sé cuantos metros como un costal de huesos, dicen los que me vieron. Por fortuna no tuve fracturas, sólo raspones y la pérdida inmediata de la memoria; inconsciente, trastabillando, caminaba por el medio de la calle, como si estuviera drogado o ebrio. Ignoro cómo caminé las dos cuadras que me faltaban, llegué a mi casa por instinto o por pura inercia.

Héme aquí, semiconsciente, aturdido sin saber aún quien soy, en el automóvil con destino al hospital civil para un reconocimiento médico, acompañado de José Emilio, mi hermano protector y de mi cuñado, quienes se esfuerzan en hacer intentos por que recupere mi memoria y tratando de aleccionarme para que declare en favor del conductor del camión, quien había sido detenido por causa de mis temores e imprudencia pueril. Y pensar que gratis y de tan buena gana nos había transportado.

Ahora mientras mis recuerdos se asientan me percato de no tener fractura alguna, mas temo que mis huesos no soporten una golpiza al llegar a casa, pues la imagen que causó el evento se ha vuelto a presentar en mi cabeza.

NO LO INTENTARÉ DE NUEVO



Mis fuerzas se debilitaron hoy. Salí al exterior y me llevé la sorpresa más grande de mi larga existencia, pues creí que todas las criaturas eran iguales a mí, o que yo era similar a ellas.
Me equivoqué, hoy me he dado un tope con esta cruda realidad; al escoger y entrar por pura curiosidad en este ser tan lleno de amargura, Sentí que hasta los electrones de mis átomos iban a estallar.
¡Qué cruel es la vida! ¿cómo puede existir este sentimiento tan negro que tanto ha dañado a este ser? con toda una apariencia de amabilidad y capacidad para proporcionar afecto. Desde aquí, en su interior, siento como transpira hiel a través de todos sus poros, al ver satisfechas a las personas que lo rodean. Percibo su pensamiento como un eco constante cuando reclama... ¿Por qué son felices?, ¿por qué tienen todo lo que yo no tengo?,
¿Por qué he de soportar verlos tan alegres sin haber motivo alguno? Me sentí confundido al notar el tono tan fuerte de amargura de estos pensamientos, y al ver que todas las células que me rodeaban se tornaban de color grisáceo. Medroso, emprendí inmediatamente la huida de ese corrompido ser.
Casi apagado, luchando por evitar el contagio, mi fuerza era muy débil. Una vez fuera de él, fui recuperando lentamente la energía.

No satisfecho con esa experiencia tan negativa, me aventuré a viajar en otro ser, uno muy diferente en todos las aspectos. Ya en el interior de este otro organismo, sentí que todo estaba mejor, mi fuerza se recuperaba casi en su totalidad, este cuerpo no carecía de nada, aparentemente todos sus componentes estaban en su lugar, pues no se sentía ninguna vibración negativa, todo era una total calma. Pero qué decepción me llevé, éste era un ser totalmente inconsciente, no le afectaba nada, no adolecía, no gozaba (cabe aclarar que no era autista), pero no medía las consecuencias de su irresponsabilidad, era incapaz de ver el futuro, pues no estaba dispuesto a participar en nada que le comprometiera, a pesar que todos se lo advertían; fue una experiencia patética.
Decidí de inmediato abandonar ese cuerpo y no volver a viajar de nuevo en cuerpos extraños, que sólo consumen energía de otros. Bastó estar en el ser de la amargura y en el gran parásito humano para no repetir esta aventura que sólo gastó mis energías.

SIN AMO Y SIN DUEÑO



Soy un espíritu solitario encerrado en un mundo etéreo. Después de un tiempo decido salir al exterior. Todo es luminoso y de colores vivos. Poco a poco mi actividad molecular se incrementa cada vez más. Por fin logro atravesar las paredes, las cosas y los seres, ¨ soy una rara pero gran energía ¨ Hoy he elegido e intento quedarme hospedado en este ser, ya que observo que no conoce ni odio ni malicia; tiene mirada tierna y dulce, es un poco torpe pero es el ser perfecto.
Comienzo a viajar por su interior, me deslizo por su torrente sanguíneo, ¡que curioso, me siento integrado a él! El torrente me arrastra con una velocidad extrema, me deslizo precipitadamente y he tomado una vía que me lleva directamente a su sentido de la vista, experimento la sensación de cómo mis sentidos se empiezan a transformar, ¿será que estoy encarnado en uno de sus ojos? Veo todo de distinta forma, los colores se han transformado y reducido a sólo dos, blanco y negro. Mi oído es maravilloso, percibo hasta los pensamientos, siento la bondad, el miedo, la tristeza, pero también la maldad.
Comienzo a tener un hambre atroz e insaciable, sé que debo hacer algo para satisfacerla. Mi conciencia comienza a integrarse a la realidad.

Pero... ¿Por qué me patean? ¿por qué me corren? ¿Por qué pagan mi afecto y mi agradecimiento con esa maldad? Tengo hambre y estoy sediento sólo pido algo de comer. Les aseguro que sé defender lo que considero mío, sé amar y soy el fiel amigo que todos quisieran tener. A menos que sea por mi calidad de vagabundo. No agravio a nadie, soy callejero pero noble, no tengo amo, no tengo dueño pero este destino me ha dejado atrapado en este débil cuerpo, soy sólo un buen perro.

lunes, 9 de marzo de 2009

UN DULCE SUEÑO DE AMOR



La tarde caía aceleradamente. El cielo nublado hacía parecer que la noche llegaba muy diferente a las de otros días. Cansado del arduo trabajo salí rumbo a mi casa con un hambre atroz. Mi esposa me esperaba con una cena especial, la mesa con un par de velas encendidas, y adornada con unas flores exóticas, parecía como si las hubiera encargado de Chiapas o por esos rumbos especialmente para esa noche. Al entrar a casa me quedé atónito preguntándome ¿Dónde estoy? ¿Se iría la luz? Llegué a pensar que tal vez mi mujer esperaba a otro, porque en verdad era la primera vez que mis ojos veían ese espectáculo, al menos en mi casa.Yo no salía de mi estado de estupefacción. Mi esposa poco delicada por cierto, con todo su amor me dio un fuerte pellizco como para llamar mi atención. Fue entonces cuando reaccioné y caí en cuenta de qué se trataba. Era la celebración de nuestro décimo aniversario y yo ni en cuenta. Un poco molesta (bueno casi no se le notaba pues es su estado normal) me arrastró hacia la mesa, me sirvió en un plato casi del tamaño de una palangana, repleto de una sabrosa comida hecha especialmente para mí. Con un tono autoritario como cuando una madre molesta le dice su hijo, expresó… ¡¡¡Y te lo tragas todo!!! Su expresión retumbó dentro de mí haciéndome un nudo en la garganta, haciéndome casi imposible deglutir el alimento. Sentía hambre, sí, pero ya era tarde y me sentía muy cansado, además estaba seguro que me causaría una indigestión, no tenía elección, era eso o tal vez una paliza de parte de ella. No era la primera vez y ni cómo negociar, había olvidado esa fecha tan importante para ella.Cómo me hubiera gustado que me dejara tener un perro dentro de la casa, así hubiera compartido un poco de esa comida sin que ella se diera cuenta. Casi terminaba, pero sentía que el estómago me reventaba y los ojos se me saltaban. Le dije… amor… me estoy ahogando, estoy muy lleno. Amorosa me responde… ¡Está bien! Amorcito, y en lugar de acercarme un vaso con agua, comienza a pelar un plátano, me lo avienta y me dice…¡¡ Trágatelo pa’ que resbale!! No me quedó más que decir ¡Sí, mi amor!!De ahí, directo a la cama, apenas me desvestía cuando quedé inconsciente por el agotamiento del trabajo y el peso de la comida. Caí en un sueño profundo y comencé a soñar, recuerdo vívidamente cada escena, cada movimiento (caso insólito nunca he recordado un sueño), pero esta vez fue especial.Mi peso era tan ligero, que podía sentir cómo el viento me levantaba… Me había convertido en un verdadero Hombre Mosca, como aquél que trepaba la iglesia de mi pueblo, en el Estado de Sinaloa cuando yo era un niño.Comencé a trepar una de las paredes, pero caso curioso, no pesaba nada, sin embargo, trepar me costaba mucho esfuerzo. A pesar de todo era divertido, pues podía ver a la gente que había quedado abajo. Cada vez me resultaba más difícil, me dolían las yemas de los dedos, las uñas se me doblaban hacia atrás, pujaba por tanto esfuerzo, pero estaba a punto de llegar hacia la torre que trepaba. Comencé a escuchar gritos. Al principio se escuchaban muy lejanos y poco a poco fueron aumentando la intensidad. Sentí cómo se rompían mis tímpanos por ese estruendoso y desagradable grito que me hizo perder el equilibrio y me hizo caer hasta el suelo. Sofocado, casi sin poder respirar, abrí mis ojos. ¡Vaya sorpresa! Era mi mujer que me gritaba ¡Despiértate inútil! ¿Qué haces trepando las paredes? ¡Ya deja dormir!Apenado, bañado en sudor y con mis uñas rotas, pero satisfecho porque había trepado la pared (circunstancia que no lograría estando despierto) volví a conciliar el sueño.Todo era diferente, mi cuerpo no respondía, me sentía como una estatua de piedra, caminaba con muchos esfuerzos, no sabía a dónde me dirigía. A punto de soltar el llanto por la desesperación y el dolor de mis miembros, quería gritar pero mis gritos no salían de mi garganta, sólo ruidos raros. En esa desesperación pude emitir algo así como un grito ahogado pero no hubo respuesta alguna. De pronto sentí un espasmo, un fuerte dolor en la parte posterior de mi cabeza, un dolor que no era interno. Sentí como si alguien me hubiera golpeado, pero no había nadie en mi derredor. Sentía correr chorros de sudor por mi espalda. De pronto, otro espasmo, pero ahora era en mi frente. Comencé a escuchar a lo lejos una voz infernal que volvió a paralizarme, decía mi nombre y el calificativo de inútil. Poco a poco comencé a ver, pero todo era oscuro. Me toqué la cara y la cabeza y sentí algo viscoso. No me explicaba dónde estaba ni qué me escurría por la parte superior de mi cuerpo. Recuperé mi conciencia con los gritos de mi histérica mujer. Me encontraba inmóvil parado en el umbral de mi puerta. Mi mujer quería dormir y yo no la dejaba. Me había descalabrado con cada uno de sus zapatos. Aún resuena en mi descalabrada cabeza su último grito… ¡¡¡ Qué te pasa!!! ¿No me dejarás dormir? ¿Qué haces ahí parado, a dónde vas?Con todo el temor del mundo puede hilar unas palabras… Perdona mi amor... sólo voy al baño.